Me despierto temprano, una vez más con el sonido de un suave ronquido que suena como un silbante “ki-ki” y sé que se trata de la pequeña zorrita recostada a mi lado, pero es el calor del cuerpo femenino que aún se encuentra entre mis brazos lo que realmente toma toda mi atención, algo en la situación se siente bien, mejor de lo que debiera, y me hace desear despertar todos los días de esta forma, con ella a mi lado, se que por el momento es imposible y que mi padre jamás aceptara que la tome como mi esposa, pero también viene a mi mente todo lo que ella me ha contado, todo lo que mi familia le ha arrebatado y sé que ella se merece más de lo que yo pueda darle.
No puedo comprender como es que mi propio padre, aún conociendo su carácter y tendencias manipuladoras y crueles, haya convertido a una pequeña niña en la villana de la historia que el mismo creó, haciendo creer a todos que se trataba de una bruja milenaria que pretendía destruir a la humanidad completa y que solo él y su valor la mantenían a raya, ha engañado incluso a reinos vecinos aumentando su propio poder, cuando la realidad es que él fue el que irrumpió en el hogar de personas dedicadas a la protección de seres indefensos y destruyó todo aquello que se le permitió.
Suspiro pesadamente al pensar en todo el trabajo que me queda por delante, acaricio su rostro aún dormido mientras le juro mentalmente que de alguna forma le devolvería un poco de aquello que le fue quitado, dedicaría mi vida entera a ver sonreír a esa joven y a hacerla feliz, pero aún debía averiguar cómo hacerlo.
Dudo con la idea de levantarme, se que debo volver al palacio y es necesario que afronte lo que queda de esta “festividad”, aún debo jugar el juego de mi padre por un poco más de tiempo, pero después de este tiempo a su lado me cuesta un trabajo terrible el dejar ir este lugar y a ella, ambos se han convertido en un refugio, un lugar seguro, quizá eso es lo que sienten los animales a los que ella protege, y ese refugio es precisamente aquello que debo rescatar, sé lo que planea mi padre, una alianza por medio de mi futuro matrimonio con el reino de Aragat, el reino militar con mayor fuerza en este continente, y con el apoyo de los ejércitos de ese rey conquistar todo lo que de este bosque quede, incluyendo un par de los reinos vecinos, ahora me maldigo internamente por haberme prestado a este juego, desesperado por su aceptación, no solo debo detener este matrimonio arreglado, debo detener a mi padre de su ansia de conquista.
Un suave gemido atrae mi atención de vuelta a su rostro, la acaricio con ternura, aún no se que me llevo a darle el masaje, a seguirla y a quedarme, pero no me arrepiento ni un segundo de haber entrado a su mundo y dejar que pusiera el mío patas arriba, lo volvería a hacer mil veces, disfrutaría de esa corriente eléctrica que acaricia mi piel cada vez que la toco, poco a poco mientras admiraba su bello rostro dormido un nuevo plan se formaba en mi mente, uno que me gustaba mucho más que verla a escondidas por pocas horas al día, ahora solo debía lograr que ella accediera a seguirme, se que sería pedirle mucho pero si aquellas palabras que me decía mientras se perdía en el sueño le habían afectado tanto como a mi, de cierta forma me hacían pensar que aceptaría.
Sin poder detenerme ni un segundo más, acerque mi rostro al suyo y cubrí con mi mano su mejilla y llevé mis labios hasta los suyos, el olor a vainilla que desprendía su piel lleno mis fosas nasales, ya era adicto a ese olor dulce y suave, necesitaría el resto de mis días a llegar a acostumbrarme a el y sabía que jamás me cansaría. Siento que se remueve ante mi agarre y sin poder creerlo disfruto cuando me devuelve el beso, por unos segundos me pierdo en esa sensación y en el placer y emoción que me llenan, la abrazo con mas fuerza y la pego a mi cuerpo, las manos de ambos comienzan a recorrer el cuerpo del otro, me cuestiono si debiera intentar algo más, pero me detengo, ella merece más, y quiero darle todo, pero antes necesito que seamos más, asegurarme que ella se quedará a mi lado porque así lo desea y compartir con ella el tiempo que nos quede.
Con mucho esfuerzo rompo el beso y coloco mi frente contra la suya, nuestras respiraciones agitadas se entremezclan, el rápido latir de su corazón es tangible contra mi palma, se que el mío está igual, y es la sensación más hermosa y perfecta que jamás había sentido.
-Creo que me estoy enamorando de ti.- No quiero detener las palabras, así como no pretendo fingir mis sentimientos, ella me regala una sonrisa deslumbrante, pero antes de que pueda decir algo que me haga perder el poco control que tengo y decida tomarla sin poner todo en orden le doy un breve beso sobre los labios y me levanto. -Tengo una nueva idea, creo que es un plan que podría funcionar pero voy a necesitar que confíes en mi.
-Muy bien, confío en ti. ¿Qué debo hacer?- La sonrisa que me dedica mientras se sienta en la cama me deja sin palabras y la facilidad con la que está dispuesta a seguirme me conmueve, me hace desear abrazarla y no soltarla nunca más, jamás me había sentido tan libre y escuchado en mi vida, ella me regala la libertad que no sabía me había sido cortada.
-Quiero que vengas conmigo al castillo.- Tan pronto como suelto esas palabras ella pierde la sonrisa y una mirada angustiada atraviesa su rostro, busca con la mirada a su gatita que trotando alegre se acerca a ella y se restriega contra su mano ronroneando, casi como si fuera una señal ella asiente y accede silenciosamente. -La idea es que pueda explicar mi ausencia diciendo que tu fuiste quien me rescato, de esa forma podrás ingresar al castillo con grandes honores y….- me detengo por un segundo y me preparo, se que en parte mi motivo es egoísta, quiero mantenerla cerca, no quiero estar sin ella, pero no es todo y debo decírselo. -Me ayudes a detener a mi padre, está planeando una invasión a gran escala y no se si sea capaz de detenerlo solo, necesito tu ayuda ¿vendrás conmigo?
La espera me hace sentirme ansioso y preocupado, de su respuesta dependen muchas cosas, esta es una batalla que quizá no pueda ganar solo, tener de aliada a la bruja del bosque y su magia podrían ser muy útiles, pero también d***o saber hasta donde está ella misma dispuesta a confiar en mi y seguirme. -De acuerdo, me prepararé.- El alivio me inunda cuando ella accede, buscare la forma de lograr que ella se quiera quedar a mi lado tanto como ella quiere que me quede a su lado cuando el sueño le gana, encontraremos un punto medio, de alguna forma.
-Deberé dejar todo listo para una ausencia prolongada, asegurarme que mis amigas tengan lo que puedan necesitar porque no las quiero arriesgar a pisar el territorio de un cazador consumado.- La veo alistar todo a gran velocidad, admirado de su determinación, le explica a la gatita paso a paso donde dejara las cosas y como utilizarlas, por un segundo me pregunto si siquiera podrá entenderla, pero la veo seguirla diligentemente y se que así es, ellas se comunican de formas que yo jamás podré entenderlas.
-¿Así que tú gata Mika se quedará a cargo de Kiki?- Pregunto mientras cargo a la zorrita que busca atención.
-¿Quién es Kiki?- Se detiene y me observa con atención y una sonrisa misteriosa jugando en sus labios.
-Ella, por supuesto- Acarició el suave pelaje del animalito en mis brazos mientras le doy un beso en la cabeza, ella responde retorciéndose entre mis brazos y llenando mi rostro de lengüetazos. -Cuando duerme ronca haciendo un ruidito parecido a un “ki-ki” así que me pareció apropiado llamarla así, si les parece bien.
-Me encanta.- Sonríe mientras se acerca a nosotros y acaricia la cabeza de la pequeña, -Pero me pondré celosa si le das tantas atenciones.- Se ríe divertida, sin pensarlo dos veces libero uno de mis brazos equilibrando a la zorrita en el otro y la tomo por la cintura, acercándola a mi y le doy un beso sobre los labios, con intension de que fuera ligero, pero al que ella me responde con pasión, haciendo volar todos mis pensamientos, es hasta que la pequeña Kiki nos empieza a llenar de besos a los dos que nos separamos entre risas. -Dame unos minutos y me preparare para irnos.
La veo alejarse, me asusta no poder protegerla, me pone nervioso llevarla hasta el castillo y que alguien pueda reconocerla, pero parece que ella piensa igual, se para frente al espejo y la veo modificar poco a poco su apariencia, su cabello se aclara varios tonos hasta ser de un castaño claro, con suaves rizos que caen por su rostro y le acarician la espalda hasta unos centímetros abajo de los hombros, su figura se redondea y rellena un poco más, sus facciones en extremo delicadas se vuelven un poco más humanas y sus ojos toman una calidez similar a los de una niña emocionada, se ve, si se puede, incluso más sexy y hermosa, la bruja del bosque me deja ver ahora a una bellísima joven detrás de todo ese poder se esconde una niña emocionada por una aventura.
-Si alguien pregunta, me llamo Hana, una campesina y te encontré cerca del rio, te caíste y viajaste hasta las fronteras del bosque así, no te reconocí pero te lleve a casa al verte mal herido y te cuide hasta que despertaste, una vez despierto y por agradecimiento me llevaste hasta tu castillo para acompañarte en tu celebración, ¿te parece lo suficientemente buena la historia?
-Me parece perfecto, creo que has leído mi mente.- La fascinación y afecto que siento por ella crecen rápidamente, tomo su mano y beso sus nudillos, me gusta mucho hacer eso, y sobre todo ver como sus mejillas se sonrojan siempre que lo hago, entrelazando mis dedos con los suyos salimos de la bella cabaña y nos dirigimos a enfrentarnos a l verdadero monstruo de la historia.