Sabía que algo me estaba escondiendo, podía notar una niebla de nerviosismo en la mujer a mi lado, la mujer de mi vida que finalmente era libremente mía, me daba cuenta cuando su mirada se perdía en el horizonte y una extraña nostalgia se asomaba en sus pupilas, sabía que algo ocurría y no entendía porque ella no me lo decía.
Suspire frustrado, pero decidí no presionarla, sabía que ella me lo diría cuando estuviese lista, sin embargo, tenía algo preparado para esta noche y quería que fuera algo especial, tomé su mano y lleve sus dedos a mis labios, dándole un suave beso a sus nudillos, lo que fue recompensado con una brillante sonrisa de su parte, y con eso logre mantener su atención por el resto del banquete.
Celebramos hasta muy tarde en la noche la nueva alianza así como el próspero futuro que ahora se veía por delante, note que mi amigo Marco bailaba y se divertía con la princesa Meryot, sabía que existía algo entre ellos y si en mi poder estaba, apoyaría su relación, por lo que me acerque a su hermano y después de algunos minutos de conversación logre saber que el también los apoyaría, que la felicidad de su hermana era lo único que le importaba en realidad.
-En parte me alegra, sin ofender alteza pero, de esta forma ella podrá visitar nuestro reino con mayor frecuencia, si se hubiese querido quedar con usted, bueno para una reina es más difícil permanecer lejos de su reino.- Me dijo el joven rey arrancándome una sonrisa.
-Aún así necesitaré a mi mano derecha así que no te lo puedes robar, además de que mi reina necesitará de una amiga y tengo la certeza de que ambas lograrán llevarse muy bien.- veía fijamente a mi mujer mientras se movía por el salón platicando con cada persona que se acercaba a ella, sabía que se sentía algo tímida, pero a la vez se veía emocionada de poder platicar con todos los presentes, parecía que estaba conociendo a la gente con la que siempre d***o hablar considerando su emocionada actitud, parecida a la de un niño con juguete nuevo, uno de esos fugaces momentos en que mostraba su lado más juvenil que yo tanto adoraba.
-Hablando de la futura reina,- Ví de reojo al rey que observaba curioso a mi mujer, provocándome unas inmensas ganas de quitar sus ojos de ella, sin embargo, me contuve y sonreí orgulloso de saberla mía. -por todos los libros que mi hermana tiene en el castillo, honestamente esperaba a una Morgana muy diferente, tu mujer tiene un encanto mágico y único, pero esperaba a una mujer un tanto distinta.
-¿Cómo distinta?- Sin gustarme ni un poco el como la observaba, me atreví a preguntarle mientras me ponía en su rango de visión cubriéndola de su escrutinio.
-No me mal entiendas amigo mío.- Sonrio tranquilizadoramente mientras golpeaba mi hombro y se concentraba en la copa de vino en su mano, quitando finalmente la mirada de mi mujer. -Para empezar, supuse que será algo mayor, más cercana a mi edad, resulta ser algunos años menos a lo que esperaba, además y debido a lo que debió ser un trauma enorme el saber tu familia asesinada y tu hogar destruido, me la imaginaba algo más resentida con el mundo y el hombre, mi ejército se encontraba tan cerca porque creí que podríamos llegar a enfrentarnos a una mujer herida y molesta, a la vez que acorralada y frenética.- Negó con la cabeza al notar mi mirada un tanto molesta. -¿Sabes porque mi hermana quiso venir aquí y considerarte como su posible prometido?- Negué con la cabeza ya que suponía que era algo organizado por mi padre y no un d***o de la propia princesa. -Ella quería conocerla a ella, ha estado obsesionada con la bruja del bosque toda su vida, defendiéndola y tratando de conocer la perspectiva de aquella que había sido ma juzgada, así que no te extrañe el saber que en mi casa se tiene un amplio conocimiento acerca de tu futura esposa.
-Ya veo…- Dije mientras mi mente comenzaba a viajar hasta aquella hermosa mujer que robaba mi aliento, quizá lo que mencionaba el rey podía llegar a tener algo que ver con la preocupación que nublaba su vista con cada vez, más frecuencia.
-No tomes mis palabras muy enserio nuevo aliado,- continuó tratando de quitarle un poco de seriedad al momento. -Aunque me encantaría poder conocerla un poco más, es una mujer con el corazón ocupado por alguien más y realmente no puedo realizar un juicio de su personalidad con lo poco que he visto, todos escondemos nuestros demonios de diversas maneras y quizá sea que yo solo no he podido vislumbrar ese lado suyo.
-Podría ser…- Con mucho alivio escuche a mi amada llamarme en voz alta, dándome la oportunidad perfecta para despedirme con elegancia y caminar hasta ella. No era una conversacion que me resultara cómoda y ni podía explicar los motivos.
-¿Me acompañarías a tomar un poco de aire? Aunque la fiesta es adorable, me siento aún muy cansada y me vendría bien un poco de aire limpio.- Sus palabras habían sido dichas con la suficiente fuerza para que todo aquel que estuviera a nuestro alredor lo escuchara, me pareció adorable y hermoso el cómo parecía que ella era capaz de leer mi mente y darme justo lo que necesito.
-Sera un honor para mi acompañarla reina mía.- Bese sus nudillos y colocando su mano sobre mi antebrazo la lleve hasta el balcón más alejado de la fiesta, tratando de darnos algo de privacidad.
-¿Te encuentras bien Will?- Me pregunto en cuanto estuvimos lo suficientemente lejos de la gente y la música. -Lucias algo incómodo con el rey vecino y supuse que debía darte una salida, pero me preocupe.
-Hanna.- Susurre mientras la llevaba hasta mis brazos y la estrechaba fuertemente contra mi pecho, sintiendo como ella recargaba su cabeza sobre uno de mis hombros y rodeaba mi cuerpo con sus delicados brazos, paseé las manos por su espalda mientras me preparaba, era el momento que había estado esperando desde el día en que la conocí y supe que sería la mujer adecuada para mi. -Eres la mujer más maravillosa del mundo y desde el primer día supe que mi vida no sería la misma y que de una u otra forma te quería a mi lado,- continué mientras besaba su frente y buscaba su mirada tratando de demostrar mi amor incluso en cada mirada. -me he enamorado de ti desde el primer momento en que te pude observar y aunque se que ahora atravesamos por un momento lleno de desconcierto, angustias y misterios, d***o que seamos un equipo a través de ese destino desconocido, permíteme pasar cada día a tu lado y demostrarte el amor y adoración que siento por ti, déjame acompañarte por el resto de tu vida,- Tomando la pequeña cajita que había preparado esta mañana escondida entre mi ropa, me puse sobre una rodilla mientras la abría y dejaba a la luz de la luna el bello anillo de mi madre, una de las pocas pertenencias que había logrado esconder de mi padre por tantos años, la posesión más valiosa de mi madre, el anillo que ha pertenecido a su familia por generaciones, por un segundo me angustio que fuera muy anticuado, pero el diseño de un cuarzo de piedra luna rodeada de zafiros me parecía perfecto para mi amada.
-Yo…- Podía observar todas y cada una de las emociones de mi amada atravesar a toda velocidad por sus ojos, sabía que estaba asustada, confusa y preocupada, pero a la vez, podía notar que me amaba tanto como yo la amaba a ella y que una inmensa felicidad peleaba con todas las demás emociones en este momento, pacientemente esperé su respuesta mientras veía como poco a poco, el amor y la felicidad gobernaban sobre todas sus demás emociones.