Pase los siguientes tres días escribiendo, solo me detenía cada cierto tiempo cuando el agotamiento me hacía caer dormida, el resto del tiempo escribía casi sin parar, las comidas las hacía frente al ordenador y hasta me olvidé de beber o fumar, concentré toda mi energía y tiempo en escribir y redactar cada palabra de lo que sabía había vivido, plasmé en la pantalla mis mágicos momentos en los zapatos de Morgan contando el cómo yo misma había quedado encerrada en la historia que narraba, con la esperanza de que el cambio de trama le gustara a mi editor. Pasados los tres días envié el archivo terminado, al momento de colocar las últimas palabras había agregado mi propio dolor al tener que dejar atrás a quien amaba en pos de salvar a todos aquellos que había gabán ese mundo y lo cerré con u

