Capítulo 18. Ave liberada.

1866 Words
Me puse en extremo nerviosa mientras veía a mi príncipe alejarse de mi, lo observé cuadrar los hombros y preparase para enfrentar no solo a su padre, sino también a todo su amado pueblo, soltando un suspiro llamé al jefe de la guardia elfica que se encargaba de protegernos. -A su orden Majestad.- Se apresuró hasta mi dándome una profunda reverencia. -Coronel, necesito que se ubiquen en puntos estratégicos de inmediato para proteger al príncipe, debemos estar preparados para saltar a la acción en caso de ser necesario.- Le respondí entre susurros manteniendo una voz de mando, confiaba en mi príncipe, pero no en su padre. Con un breve y contundente asentimiento se dirigió a colocar a sus hombres en formación de media luna rodeando por completo el área en espera de una probable huida. Mientras los veía organizarse a gran velocidad, utilice las sombras para protegerme mientras me dirigía hasta donde mi príncipe se preparaba para dar su discurso, escondida detrás de un gran árbol lo observé salir del bosque hasta quedar frente a la gran turba de gente, un jadeo estupefacto se pudo escuchar claramente, no había persona que no estuviera asombrada de verlo caminar hacia el exterior del bosque no solamente ileso, sino además, solo. -¡Su alteza!- Gritaron varios, mostrando júbilo, creyendo que sus amenazas me habían f*****o a soltarlo. -Su alteza William, ¿se encuentra usted bien? Una señora algo mayor dio un paso hasta el joven príncipe, emocionada y al borde del llanto, debía admitir que me parecía adorable el como el pueblo entero amaba a su príncipe, estaban dispuestos a enfrentar al ser que poblaba sus pesadillas con tal de rescatar a aquel joven de noble corazón, pude verlo caminar hasta ella, que entre su miedo y emoción casi tropieza con una raíz salida, evitando por pocos segundos que la señora cayera, su gesto me hizo sonreír, sin embargo, su padre tenía cara de haber comido algo extremadamente amargo y parecía que las venas en su frente explotarían en cualquier momento. -Señora Yudith, ¿se encuentra bien? No debió salir así, las sandalias de cama no son buenas compañeras durante una caminata al bosque.- Dijo el joven príncipe, reprendiendo cariñosamente a la señora que sin dudarlo se acercó hasta el y lo abrazó emocionada. -¡Oh joven William! Estábamos todos tan preocupados, después de que el rey anunciara tu s*******o a media noche en la plaza del pueblo, sin dudarlo salimos todos a hacer lo necesario para recuperarte, nos tenias muy preocupados jovencito, aunque fuera en nuestras ropas de cama, haríamos lo que fuera por usted.- La señora no pudo detenerlo más y comenzó a llorar mientras abrazaba a William, haciéndolo suspirar con pesar y adoptando una postura firme y segura pasó un brazo sobre los hombros de la mujer y encaró a su pueblo. -Amado pueblo de Draconia, quiero agradecerles a todos ustedes por haber venido hasta aquí hoy, pero me temo que les han mentido,- su postura seguía firme, pero su actitud no era tan formal como antes, reflejando su tristeza mientras dejaba de observar al público y centraba su atención en su padre, -yo no he sido secuestrado el día de hoy, he sido rescatado. Aún sosteniendo a la mujer que ahora lo observaba incrédula, camino un poco más hasta quedar a pocos metros de su padre, enfrentándolo casi de frente, mientras este trataba con poco éxito controlar su rabia. -Por décadas hemos sido engañados amado pueblo, el hombre que debía ser el encargado de protegernos, nos ha mentido desde un inicio, y no pudo soportar que yo averiguara la verdad, y por eso el día de hoy, frente a cientos de testigos trato no solo de encarcelarme, sino además de ejecutarme.- Guardo silencio por breves segundos dejando que la información calara en los presentes, cambiando el foco de ira del pueblo.- Por años hemos creído sus palabras de bondad y entrega, nos creímos cuando nos contó acerca de su audacia y valentía al momento de vencer seres malignos, y sin embargo, también hemos sufrido por sus arranques de ira, por los abusos a los que hemos sido sometidos de manera constante al exigir por ejemplo, servicio militar a niños, derecho a la primera noche de una joven casadera, altos y casi impagables impuestos, tributos variados exclusivos, y demás atrocidades. Me quede sin aliento mientras lo escuchaba, no podía creer lo que de sus labios salía, incluso pude sentir la incomodidad de los elfos a mi alrededor, ninguno de nosotros sabía lo que ese rey estaba haciendo, me sentía más allá de la ira, en este momento me sentía furiosa de que se atreviera a hacer algo así en lo que solía ser mi territorio, inocentes o no, ahora los humanos vivían en lo que solía ser mi bosque, y eran criaturas que desde hoy, estarían bajo mi protección también. -Yo he visto la luz, gente de mi amado pueblo, me presento hoy ante ustedes con la sinceridad de mi corazón,- resono su voz con convicción mientras se llevaba una mano al pecho, justo a la altura de su palpitante órgano -pidiéndoles que bajen las armas, que el enemigo no es quien nos han hecho creer, es y siempre ha sido aquel que llenó nuestros oídos de mentiras y corazones de miedo, es momento de derrocar al tirano y reconocerlo por lo que es,- guardo silencio un segundo mientras fijaba la mirada en su padre -el villano de esta historia. Un silencio atónito siguió sus palabras, podía escucharse claramente el aire pasando entre las hojas, las personas se veían entre ellas, dudosas del paso a seguir, pero, unos cuantos habían fijado su vista en el príncipe, con ojos repletos de convicción, pude sentirlo, habían tomado su decisión y el impulso me hizo dar un paso adelante, sin salir de las sombra me preparaba para ir a su rescate, sin embargo, antes de que yo pudiera hacer algo, el primer aldeano alzó su hacha y la dejó caer Justo enfrente de sus pies, acto seguido por los demás pobladores, uno tras otro dejaban caer las antorchas apagándose en el piso, sus hachas, trinches, palas, etc; mostrando su apoyo inquebrantable al príncipe. -¡Idiotas!- Comenzó a gritar el rey, notándose el pánico en el que estaba entrando al perder el apoyo. -¡Todos ustedes son idiotas! ¿Que no ven que es la magia de la bruja que lo embrujo para rebelarse contra mi? -Y ahora dirá que fue la bruja la que lo hizo v****r brutalmente a mi hija en su noche de bodas ¿no es cierto? -O acaso ¿fue la bruja la que le negó la entrada a los medicamentos y doctores que podían haber salvado la vida de mi amado esposo por considerarlos aberración del mal durante la peste que mermó nuestro pueblo hace cinco años? Una tras otra se alzaban las voces de los molestos pobladores, les había logrado tocar una fibra sensible el discurso de mi amado, el había abusado de su poder de muchas formas, y llegó el momento de que pagara. -¡Todos ustedes son unos malditos traidores! Veamos qué tan valientes son malditas hormigas cuando todos ustedes estén bajo mi absoluto control.- Gritó con furia el rey mientras dejaba salir largos tentáculos de sombras obscuras, generando el pánico entre aquellos presentes, William retrocedió poniendo a salvo a la mujer que se había mantenido a su lado, justo antes de que fuera alcanzado por uno de esos brazos del mal, pero cientos de aldeanos no habían tenido tanta suerte, pude notar como sus ojos se apagaban por completo, perdiendo todo rastro de vida e inteligencia, pero armándose con alguna de las hachas en el suelo y posicionándose junto al desagradable monarca. -Y tu, malagradecido vástago, veamos qué tan valiente sigues siendo cuando aquello que amas peligra.- Con una macabra sonrisa lo vi usar sus obscuros tentáculos para tomar a una joven figura de entre la aterrada m******d que trataba de huir, con incredulidad lo vi atraer a la joven princesa Shaira hasta el y ponerle una espada bajo el cuello, en ese momento vi rojo y poco a poco salí de entre las sombras, preparándome para la batalla. -!Entrégame a esa maldita bruja o serás el responsable de la muerte de la bastarda esta! -Has perdido la cabeza ¡Suelta ya mismo a mi hermana!- La indignación del príncipe se estaba haciendo eco en todo aquel que observaba la escena, pesar del miedo a ser capturados algunos aldeanos se acercaban a tratar de proteger a sus príncipes, pero con cada paso que daban la espada se encajaba un poco más, hasta que un hilo de sangre comenzó bajar por el cuello de la joven chica. Sin embargo mi atención estaba puesta en los tentáculos, los cuales a pesar de mantener su movimiento constante, habían dejado de cazar los pobladores, se estaba concentrando en mantener cautiva a la princesa. Así que a pesar de todos estos años, solo puedes hacer una cosa a la vez con magia, el pensamiento me hizo sonreír de forma siniestra, ahora sabía un punto débil y lo explotaría al máximo. -¡Basta!- Mi voz se oyó imponente provocando un absoluto silencio a mi alrededor. -Si me quieres dar caza, te reto a que vengas por mi, pero no te dejare cobrar ninguna vida inocente mas. Estaba furiosa, más allá de lo posible, moviéndose a gran velocidad, el príncipe se colocó a mi lado y desenfundó su espada, listo para protegerme, pero sabía que su corazón estaba repleto de angustia por su hermanita que lloraba a manos de su padre, y la asustada madre imploraba por su hija mientras los pobladores poseídos la detenían. -Has sellado tu destino falso rey sol.- La magia había tomado posesión de mi y podía sentir el poder recorriendo mi cuerpo, eché la cabeza hacia atrás y extendí los brazos, Morgana se veía a sí misma como una ve fénix, resurgiendo de sus cenizas, así que use el poder para recrear el hecho, liberándola de todo su dolor y resentimientos, cree la imagen de la inmensa ave en mi mente, sentí cuando el fuego acaricio mis manos, unas hermosas alas de fuego se habían formado a mi espalda, con un último tirón de magia expulsé de mi cuerpo al ave, dirigiéndola directo hacia el rey, usándola para desintegrar en pocos segundos a las terribles sombras que formaban los tentáculos. Un grito desgarrador proveniente del rey siguió a mi ataque, aproveché el daño que le estaba haciendo la luz purificadora de mi ave par obligarlo a retroceder, liberando así a la joven princesa, la cual tomando la mano de su madre y jalándola con todas sus fuerzas, logro liberarla para dirigirse corriendo hasta mi, él hecho de que no la atacara y la protegiera no pasó desapercibido por nadie, sabía que los pobladores ya no serían un problema, pero el furioso rey y sus zombies de sombras eran un tema diferente. -!Matenla!- El grito del rey mientras tomaba su espada otra vez y se dirigía corriendo hacia mi, seguido de los pocos hombres a los que estaba obligando a seguirlo, marcó el inicio de esta batalla.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD