Capítulo 24. Renacer.

1081 Words
En segundos nos vimos rodeados de todas esas luces, pude ver por el rabillo del ojo la silueta de la que parecía ser Morgana, se veía parecida a un fantasma, ligeramente transparente y difusa, sin embargo pude distinguir que algunas de las luces la rozaron, reconociendo su presencia, una vez que noto que la podía ver, ella volteó y me sonrió alegre y sinceramente, podía sentir y verla, feliz de que finalmente todo hubiera acabado, convirtiendo este en un momento en extremo agridulce para mi, haciendo que una lagrima escapa de mi ojo y bajara por mi mejilla, la historia estaba llegando a su final y yo lo sabía. -Ahora ellos estarán bien, por fin seremos todos libres amor mío.- William tomé mi rostro entre sus manos y limpio mis lágrimas, podía ver la felicidad en sus ojos, ahora la pesadilla había acabado para él. Acerco sus labios a los míos y sin querer perder ni un segundo entre sus brazos, puse los míos al rededor de su cuello y le devolví el beso con toda mi alma, cerré los ojos y me deje llevar por ese mágico momento, un leve zumbido producido por las luces aumento poco a poco en intensidad, señalando que se habían acercado y daban vueltas más y más rápido al rededor nuestro, casi como si estuvieran celebrando a nuestro lado, sentí la calidez del abrazo de la madre de Morgana, como si quisiera decirme algo, rompimos poco a poco el beso y observamos abrazados a las luces subir velozmente hasta el cielo y al momento de desaparecer, la pared de fuego estalló en mil fragmentos de luz, imitando a un millar de luciérnagas que comenzaron a recorrer el bosque a gran velocidad, reviviendo cada milímetro y limpiándolo de cualquier rastro que hubiese podido quedar de la presencia del antiguo rey. -Lo logramos mi amor.- Susurré acercando mi frente a la barbilla de William y abrazándolo una vez más. -Derrotamos al mal y restauramos la magia del bosque a su antigua gloria. -Finalmente podrán vivir en paz todas las criaturas que habiten tu territorio, estoy muy orgulloso de ti, y…- Se interrumpió dejando de observarme y levantando la vista hacia el bosque a mi espalda. -Creo que ellos saben que su verdadera reina ha vuelto al trono. Volteé el rostro siguiendo su línea de visión y observé como poco a poco, todos los que habían peleado a nuestro lado esta noche nos rodeaban, desde seres que pensé existirían solo en mi imaginación, hasta humanos e incluso realeza formaron un círculo alrededor nuestro, inclinando su cabeza y colocándose sobre una rodilla, haciendo una reverencia masiva en honor nuestro. -¡Larga vida a la Reina bruja y al Rey humano!- Cientos de voces corearon al unísono, con alegría noté que entre los presentes ya se encontraban los aldeanos que habían sido tocados por la obscuridad, sabía que sus almas ahora requerirían mucha sanacion, pero estaba segura que con el amor que ahora vibraba por cada centímetro del lugar, lograrían salir adelante. Di un paso atrás y entrelaza mis dedos con los de William, observé a todos y cada uno de los presentes, noté a Mika y Kiki inclinadas ante nosotros junto a todos los demás y sonreí, este sería el inicio de una etapa brillante para todos ellos. -¡Gracias a todos ustedes y a la cooperación mutua está victoria fue posible, juró proteger de ahora en adelante a todos y cada uno como habitantes de este bosque y como portadores de la magia, gracias por hacerlo posible! ¡Larga vida al bosque y a la magia que en el habita!- Mi voz sonó imponente y clara, sentí la brisa rosando mi rostro casi como si me agradeciera, sin la ayuda de todos aquí, incluyendo al bosque, yo seguiría siendo poco más que una escritora frustrada, encerrada en un mundo de vicios y frustración, pero ahora, gracias a ellos, la magia viviría por siempre en mi. -Volvamos a casa, reina mía.- La voz de William sonaba seductora y atrayente, volteé a verlo y pude notar que me observaba con una mezcla entre sonrisa, amor y adoración, no pude evitar darle un breve beso sobre los labios. -Morgana- La voz infantil de Mika llego hasta mi, volteé y me encontré con la bella carita de mi gata nuevamente en su forma de gato ordinario, el verla nuevamente como ella misma me hizo sonreír. -¿Que pasa?- Me acerque a preguntarle mientras la tomaba entre mis brazos y comenzaba a rascar bajo su barbilla. -Creo que deberías ver lo qué pasó con las fronteras del bosque.- Sin decir ni 7na palabra más, salto de mis brazos y abrió el camino indicando que la siguiéramos, conforme avanzábamos, todos se ponían nuevamente de pie y nos saludaban afectuosamente, para después empezar a seguirnos hasta lo que había sido la frontera del bosque. Conforme íbamos avanzando podíamos notar que las pequeñas luces que el fuego había creado aún brillaban por todos lados, iluminando el bosque y haciéndolo ver cálido y agradable, la niebla había desaparecido por completo y la frondosidad y maravilla de la naturaleza brillaba en todo su esplendor, todo a nuestro alrededor lucia vivo y feliz. Cuando finalmente llegamos a lo que había sido una frontera clara y definitiva, me asombré al notar que el bosque no terminaba, la línea de árboles continuaba ininterrumpidamente hasta donde la vista alcanzaba a ver, aunque los árboles estaban más espaciados, se notaba que habían recuperado su territorio, caminamos hasta acercarnos al castillo, que ahora había sido cubierto por una inmensa enredadera que cubría por completo la antigua construcción, dándole la apariencia de un castillo de cuento, plantas crecían por las casas y árboles aparecían por las calles y alrededores del poblado, aunque respetaban en gran medida las construcciones, parecían fusionarse con el nuevo medio ambiente, logrando que el pueblo luciera como la perfecta fusión entre el bosque y el mundo humano. -Este será un nuevo comienzo para todos nosotros, ahora compartiremos tu carga y el pueblo se encargará de proteger al bosque a tu lado, es el nacimiento de una nueva era.- Los ojos de mi amado estaban repletos de alegría y amor, podía sentir su emoción ante esta nueva perspectiva. -Lo haremos juntos, crearemos un mundo donde todos convivan en paz.- Sonriendo lo abrace, deseaba con todo mi corazón poder cumplir con esa promesa, aún si tuviese que ser desde la distancia, asegurándome que la magia nunca faltará en este reino.
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