Me puse de pie, decidida y preparada, podía sentir las olas de magia nadando por debajo de mi piel, mis pies no lograban tocar el suelo y en el momento en que di el primer paso, la tierra se estremeció, el poder que alguna vez habían concedido a una poderosa familia de magos, finalmente, había despertado y estaba listo para ser utilizado. Escuche el murmullo del pueblo acudiendo a la fuente de aquel movimiento, aún siendo humanos eran capaces de notar que algo estaba ocurriendo, aunque sabía que gente que amaba estaba viendo el espectáculo, de alguna forma en realidad no me importaba, mi mente estaba por completo aclamada y enfocada, no existía ni bien, ni mal, simplemente, el ser, y ese poder me guiaba mientras avanzaba paso a paso en dirección al bosque. -¿Hanna?- La voz de William se

