-Un día de estos me tendrás que explicar el cómo es que tu pequeña gatita habla.- No se me había pasado por alto lo extraño de todo el episodio mientras llevaba en brazos a la mujer de mi vida, pero un sentido de la urgencia me dominaba y lo primero en mi mente y cuerpo era llevarla hasta nuestra cama para que fuera solo mía en todas formas y sentidos y esa mirada inocente y traviesa al mismo tiempo me estaba volviendo loco.
-Podemos hablar de eso por el resto de la noche si eso prefieres.- Sonrió mientras me observaba y movía sus dedos ligeramente por la solapa de mi camisa, sabía que si continuaba así no podría controlarme por más tiempo.
-Ya habrá tiempo para eso, por ahora tengo mejores planes para esta noche en que por fin somos por completo libres.- Le respondí mientras empujaba la puerta con mi hombro y la cerraba tras de mi con el pie, disfrutando de su suave risilla.
-Me alegra la verdad, así me da tiempo de investigar un poco más del tema, porque ni yo sé bien esas respuestas.- Su risa cantarina me alegraba el corazón, así que la puse una vez mas sobre el suelo y tomé su rostro entre mis manos, observé su sonrisa, su mirada ahora clara y alegre, esas facciones de las que me había enamorado y su sincero amor reflejado en sus ojos, sabía que ella me amaba y eso me hacía aún mas feliz.
-¿Que voy a hacer contigo mi traviesa brujita?- Sonreí justo antes de pegar mis labios a los suyos y besarla tan apasionadamente como siempre había deseado.
Deje que mis manos comenzaran a recorrer su cuerpo, enredando mis dedos entre su cabello disfrutando de su suavidad y recorrí con la otra su cintura, recorriendo aquello que había querido tocar desde el primer día. Cerré los ojos y coloqué su frente contra la mía mientras comenzaba a pasar los dedos por los botones detrás de su vestido, desabrochando uno a uno tan rápido como podía, y sentí como suspiraba entrecortadamente mientras ella misma abría poco a poco mi camisa.
-¿Es tu primera vez?- Pregunte sin saber muy bien el porqué, pero me asuste cuando sus manos se quedaron estáticas sobre mi piel desnuda.
-Yo… no, yo.. pero…- Podía sentir su nerviosismo y miedo, así que con un jalón termine por romper los botones que quedaban y deje que el vestido se deslizara fuera de su cuerpo.
-De acuerdo, al menos tu sabes que se debe hacer.- Sonreí mientras arrancaba el corset y quitaba la camisa de mis hombros. -Deberas guiarme y enseñarme.- Me observó asombrada por un segundo exacto antes de que volviera reclamar sus labios apasionadamente y la tomaba en brazos para llevarla hasta la cama, donde sabía la haría mía hasta que el amanecer nos marcara un nuevo día.
********
Observaba el rostro dormido de mi amada mientras un rayo de luz se asomaba por la cortina, recorrí con la mirada su cuerpo d*****o cubierto solo por una delgada sábana, la noche anterior había sido algo que había sobrepasado todas mis expectativas, su piel suave y tersa era la más exquisita que haya tocado jamás, bese y saboree cada parte de su cuerpo para grabarla en mi memoria, me llevaría su sabor, tacto y besos hasta el más allá, ella me había marcado como suyo tanto como yo la había marcado como mía durante toda la noche.
Acaricié con ternura su cabello moviéndolo a un lado para ver su elegante cuello y admirar el hermoso chupeton que ahora marcaba su piel, me había asegurado de dejar pequeñas marcas aquí y allá, por el simple placer de poder verlos y recordar esta noche por el resto del día, con la esperanza de que así sean todas nuestras noches de ahora en más.
-¿Admirando tu trabajo?- Escuche su adormilada voz haciendo sonreír de inmediato.
-Por supuesto amor mío, ahora llevarás mi marca a donde quiera que vayas y cada vez que te veas en un espejo o alguien observé de reojo tu cuello sabrás que eres tan mia cómo soy tuyo.- Bese la piel de su cuello justo en donde estaba la marca, provocándole un escalofrío que me éxito nuevamente de inmediato.
-Para haber sido tu primera vez… bueno, eres insaciable.- Comenzó a reír nerviosamente mientras recorría con los dedos la suave piel de su espalda, bajando poco a poco. -Creo que he creado a un monstruo, mi monstruo favorito.- Besó mi barbilla y comenzó a recorrer mi pecho con sus suaves manos, sumergiéndonos a ambos en una nueva nube de l*****a.
-Cásate conmigo, hoy mismo, organizaré todo para que esta misma noche seas mi esposa.- Detuvo bruscamente su exploración y me empujó contra las almohadas mientras me observaba asustada.
-No lo sé, me encantaría ser tu esposa por todas las de la ley, pero todos los cuentos terminan con la boda y yo…- Se mordía los labios nerviosa mientras me observaba con esos ojos repletos de amor y miedo, el miedo que yo mismo tenía de perderla.
-No me has explicado como funciona esto, pero amor mío,- time su rostro con una de mis manos y acaricie sus mejillas tratando de transmitirle paz y calma. -te puedo asegurar que nuestra historia no acabará aquí, no importa lo que pase, te voy a buscar sin importar a donde vayas ni que tan lejos estés, te buscaré y estaremos juntos, nuestro cuento no acabará jamás.
-¿Lo prometes?- Se acurrucó en mi pecho, sabía que estaba nerviosa y asustada, pero de una cosa yo estaba seguro, sin ella mi vida no tenía sentido y así tuviese que dejar todo atrás, estaría a su lado por siempre.
-Te lo juro amor mío, estaremos juntos sin importar que.- Le asegure yo, mientras sentía como mis palabras tomaban una seriedad innata, eso podría cambiar mi destino y estaba listo para enfrentar lo que sea que eso significara.