Capítulo 11 - La Reina Toma el Control La noche había caído sobre Tokio, pero Helena aún no había cerrado los ojos. En su estudio, iluminado solo por las luces de la ciudad y el suave resplandor de su laptop, observaba la pantalla con una concentración implacable. Kazuo Takeda. El nombre del mercenario apareció en la lista de contactos de su red de inteligencia. La misma persona que Alexander había contratado. La caza había comenzado. Pero no para ella. Helena sonrió con frialdad mientras marcaba un número en su teléfono. —Kaito, ¿cómo vamos con el plan? Su voz era calma, pero decidida. —Todo listo. Takeda no sabe con quién se está metiendo. —Bien. ¿Y las cámaras? —Las de Takeda están desactivadas. No veremos ni oiremos nada de él hasta que lo decidamos. Helena colgó y se recostó

