La Victoria Entre Susurros La noche en Tokio brillaba con un resplandor dorado mientras Helena y Sebastián llegaban a su ático. La ciudad vibraba bajo ellos, pero en ese instante, el mundo exterior no existía. Habían salido victoriosos una vez más, y ahora solo quedaban ellos dos, en un juego donde el poder y la pasión eran los únicos protagonistas. Sebastián cerró la puerta con llave y se giró hacia Helena, su mirada oscura cargada de deseo. Ella aún llevaba su chaqueta de cuero, la adrenalina recorriéndole la piel, su respiración agitada. —Sigues siendo la mujer más peligrosa y hermosa que he conocido —murmuró él, avanzando lentamente. Helena inclinó la cabeza, una sonrisa seductora curvando sus labios. —Y tú sigues siendo el único hombre al que dejaría tocarme. Antes de que pudier

