Noche de Pasión La luna iluminaba la ciudad de Tokio con un resplandor plateado, reflejándose en los ventanales de la lujosa suite donde Helena y Sebastián se encontraban. La recepción de la boda había terminado, pero la verdadera celebración apenas comenzaba. Helena, aún con su vestido de novia, estaba de pie junto al gran ventanal, observando la ciudad que ahora le pertenecía. Su imperio. Su vida. Su destino. Sintió una presencia detrás de ella, el calor de un cuerpo firme y familiar. —Sigues pensando en el poder —murmuró Sebastián, acercándose lentamente. Su voz era un susurro grave, cargado de deseo. —No —respondió ella sin voltear, con una leve sonrisa. —Estoy pensando en lo que realmente importa esta noche. Sebastián deslizó sus manos por su cintura, atrayéndola hacia él con un

