Una Promesa Más Allá del Caos La batalla había terminado, pero el precio de la victoria era alto. El dolor en el hombro de Helena seguía punzando, aunque su determinación no había disminuido en lo más mínimo. Sebastián la observaba con una mezcla de preocupación y admiración, pero no dijo nada, sabiendo que, en su mundo, siempre había espacio para la lucha. Sin embargo, algo había cambiado. Había llegado el momento de confrontar no solo sus enemigos, sino también sus propios sentimientos. Helena, a pesar de su dureza y resistencia, no era inmune al desgaste de la guerra. Sabía que, después de todo, este era un terreno peligroso y resbaladizo, y que, aunque todo lo que había construido con esfuerzo podía desmoronarse, había algo que se mantenía firme: su amor por Sebastián. Después de l

