Desde lo alto de su torre, Helena contemplaba la urbe que se extendía bajo sus pies, repleta de luces parpadeantes y ríos de vehículos que parecían nunca detenerse. El ajetreo constante de la ciudad reflejaba, de alguna manera, el pulso acelerado de su propia vida. Con la reciente revelación de Lucía, la ex de Sebastián, y los documentos que implicaban directamente a Kagura Holdings en la conspiración con Ricardo, una nueva esperanza se alzaba en el horizonte. Pero también se abría una puerta a peligros desconocidos. Dentro de la oficina principal, los teléfonos no paraban de sonar, y el equipo de asesores y analistas trabajaba contrarreloj para examinar la información que Lucía había entregado. Cada archivo, cada extracto bancario, era una pieza de un puzle que, de completarse, le permit

