La mente de Luz no dejaba nada al azar.
— ¿Quién no me puede encontrar aquí?—
—Mi padre— él conduce como loco.
— ¿Por qué pasa?—
— Es que ... — él no dice nada, se queda serio y en silencio es un silencio extraño.
Luz
Es un hombre muy particular, pero seguro, algo en él me cautivo, además de su aprecia que es insuperable.
Ahora una señora muy amorosa entró para dejarme ropa y ayudarme a duchar, pero de verdad soy muy pudorosa, en eso esperaré que él regrese.
—Señorita, no quiere que la ayude, mire que el señor quizás demore.—me coloco en la puerta del baño —Le pido un favor, me llama al señor, gracias.—
—Si mi señora.— él es mi prometido y según dejó de ser virgen hace mucho tiempo, ósea que con él no fueron solo manitos.
Me meto al baño, pero lo espero, ya que porque me duelen los brazos y no puedo casi levantarlo.
—¿Qué pasa?—dice él desde la puerta.
—¿Podrías ayudarme?—le pido ante su atenta y sorprendida mirada.
—¿Ayudarte? ¿A Qué?—pregunta algo nervioso.
—¿Como que a qué? A quitarme la ropa y ducharme me duele todo ni modo que la señora me ayude y me vea no recordaré, pero si sé que si me comprometo contigo es por qué te conozco y me conoces ¿No es así?—veo como él se pone pensativo hasta avergonzado diría yo, pero aun así pasa.
—Sí, si lo haré ya te he visto mil veces.—
—Sí que bueno porque yo no y eso va a ser todo una expectativa.—él comienza a desprender mi blusa, la quita y me quedo en el corpiño. —¿Todo bien? Le pregunto.
—Si solo que está muy golpeada mira.—Él me gira y veo muchos moretones se nota que fue duro.
—¿Fue un accidente, verdad?—
—Sí.—
—¿Qué me golpeó?—
—Una moto. -- abro mis ojos.
—Y el de la moto¿Está bien?—
—Sí, está muerto. --abrí mis ojos como si me fueran a explotar, veo como la templanza en él es casi de cartón no se le mueve un pelo.
—¿Te asusta saber que puede matar a alguien verdad?—su pregunta es muy genuina.
—No, eso no, me asusta saber que por mí eres capaz de matar a alguien.--él frunce el ceño .
—Te dejo, ya la tina está lista.—dice él me quito los pantalones.
—Pero ayúdame, mira, si me resbalo, ven, parece que me tuvieras miedo ¿Estás enojado por algo?—él me mira cierra los ojos.
—No solo que no me gusto lo que pasó.—tomo su mano para meterme a la tina, él en el momento en que me quite la ropa interior, cerró sus ojos.
—Ya puedes abrirlos porque haces eso no me has visto desnuda.—
—Si solo que los moretones me enojan. -- me meto en el agua, disfruto mucho.
—Nos iremos a una de las cabañas de los cerros para que estemos solos y allí nadie te moleste.—cierro mis ojos para poder relajarme.
Y antes que salga.
—Ya, ¿Y que si no Quiero ir?—
—Iras iguales no te estoy consultado. -- lo miro sonrío.
—¿De qué te ríes?—me dice esperando atacar.
—De ti , me gusta como te impones como haces que sienta el peso, tus palabras salen firmes, pero sé que si eres tu seguro me adoras ¿verdad?—
—Iré a preparar la camioneta.—
—ok bay—me quedo allí relajada y muy feliz, si ese es el hombre con el cual me voy a casar me encanta, es frío algo rudo y se impone que cosa más rica que esa puedo pedir.
No negaré que cuando dijo que mató me asuste, pero no se lo deseo a nadie pensar que pueden dañar a la persona que amas.
Y se nota que detrás de ese hombre rudo, un ser puro está escondido para mí.
El agua relaja mi cuerpo y solo intento recordar para que esté vacío, ya pasé.
Sí debo decir o describir como soy empecemos por el físico.
Soy de estatura promedio, pelo color chocolate no por natural, sino por tinte mío ojos son color miel, pero algo verdoso y algunas pecas se dejan ver de vez en cuando.
Tengo unas lindas Lolas y un trasero bonito, pero no mucho de pechos o sea, si tengo, pero no es algo que pasen mis pechos y luego yo eso no.
Mi carácter, bueno es algo complicado, eso dicen es que me parezco a mi mamá y ella si es ruda, yo trato de ver el lado bueno a la vida no me gustan las injusticias y soy sentimental raro para el mundo donde se mueve mi padre, pero soy la oveja negra.
Hermanos, tengo 1 es más grande y está casada todo un ejemplo.
Yo estudié psicología infantil y pedagogía, pero cuando salí de recibirme ...
No sé qué pasó, no lo recuerdo mucho, sé que tuve una pelea con mi padre, pero no recuerdo ...
Creo que de allí en más no recuerdo muchas cosas.
Salgo de la tina, me coloco la bata, algo complicado porque siento y miro mi tatuaje.
"Libre" dice, es que así soy de pensamiento y de alma, nada me define.
Salgo él está allí colocando cosas en un bolso.
—Ya estoy lista, ¿todo bien que haces?—le pregunto mientras tomo ropa que veo en la cama, segura es mía.
— Es que vamos a tomar la carretera así descansas, pero saldremos ya ponte esto —él me da una sudadera .
— No podemos comer, es que ...—
— En el camino — dice y toma un arma de la cabecera de la cama y la guarda en su cintura.
— ¿Está todo bien?—pregunto, ya que parece que escapamos.
— Si solo apúrate.— me dice y sale de la habitación, es como si evitará estar conmigo.
Me visto como puedo se nota que está algo distraído, ya que me dejó aquí sola sabiendo que me duele el cuerpo.
Respiro, pero un golpe en la puerta me detiene de lo que hago.
— Si ¿Quién?— del otro lado la voz de una mujer.
— Señorita, ¿puedo pasar?—
— Si pasa— la señora entra y cierra.
— El joven me dijo que venga ayudarla.—
— Sí, por favor. — la señora toma la camiseta, me la pone por encima y me ayuda con las zapatillas, ya que no puedo hacerlo.
— ¿El señor está abajo?—
— Está con los guardias ¿Quiere que lo llame?—
— No está bien, es ...— en eso él entra muy apurado, toma el bolso y me tomó de la mano, casi dejó la señora con la palabra en la boca y él apresura, pero me duele el cuerpo.
— Despacio me duele .— él se frena y me mira .
— Más te va a doler si nos encuentras. Aquí — caminamos subo a la