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3306 Words
Debo estar en una especie de universo alternativo o quizá es un jodido sueño pero sea otro universo o un sueño mal planeado de mi mente, igual besaré a Gabriel Stoker. El Gabriel Stoker de las noticias, ese tipo al que se le puede ver como la imagen de la lujuria y por el que se pierde el completo control en la cama. Su rostro, que en efecto fue creado por ángeles, está tan cerca del mío que puedo oler el aroma del alcohol en su boca, también el de un puro o cigarrillo pero no estoy cien por ciento segura. Ahora mismo solo estoy segura de que su lengua entrará hasta mi garganta. Cierro los ojos con fuerza, no porque crea que haciéndolo evitaré lo que es inevitable, sino porque me he resignado a lo que sucederá a continuación. Me fastidia no tener el maldito control de una situación en la que yo solita me he metido, me hace sentir débil y es un hecho que no lo soy. -Por favor...-susurro tan bajo que no hay posibilidad de que me escuche alguien.-no haga que me rebaje a ese nivel...-aunque desee que Kaan sufra por lo que hizo, besar a un desconocido en una fiesta de millonarios, con un guante puesto y mi corazón casi deteniéndose por la ansiedad que siento, no es la forma de hacer que pague. Para mi completa sorpresa, Gabriel cambia el curso de la situación y besa mi frente con una inesperada delicadeza que no debe ser normal viniendo de un jugador como él. Cuando abro los ojos, los suyos están puestos sobre mí y casualmente puedo entender el claro mensaje que me dan de que tenemos compañía no deseada. -Valeria...-la voz de Kaan me indica que no estaba del todo equivocada con el mensaje en los ojos Gabriel.-¿podemos hablar?...-giro mi rostro hacia el desgraciado que, para mi sorpresa, tiene su mirada puesta en Gabriel. -Estoy ocupada, Kaan...-que fastidiosa costumbre tiene este malnacido de ordenarle a las personas que hagan lo que él desea. -Déjate de mierdas y ven aquí ahora...-no puedo creer que a pesar de mi odio latente hacia él, tenga el deseo de hacer lo que me pide. Mi brazo comienza a descender del cuello de Gabriel lentamente y el que tenía sujeto a su saco se ha soltado con tanta derrota que me avergüenzo de mi misma. Me alejo un pequeño paso de él y tengo la disposición de ir hacia Kaan cuando, para mi sorpresa, Gabriel me pega nuevamente a su cuerpo y me sostiene con más firmeza que antes. -¿Porque putas ella haría eso?...-su tono de voz suena severo y a la vez divertido, puedo sentir que hay un ligero reto en sus palabras que sé que activarán algo en su oponente. -Cierra la boca y quita tus manos de su cuerpo, imbécil...-Gabriel me rodea aún más con su brazo y su mano se adhiere a ese punto que siempre me ha puesto débil antes de realizar el acto s****l: el lado izquierdo de la cadera, es extremadamente sensible y tira una jodida corriente eléctrica por toda mi columna vertebral. Trato de disimular para seguirle el juego y así hacer que Kaan se largue pero su mano es tan cálida y tan suave que no puedo evitar querer sentirla en medio de mis piernas. Para colmo de males, el vestido que Nath me prestó tiene unas aberturas que nacen desde donde inician las costillas hasta donde empieza la cintura. Será muy guante y todo pero tiene su toque sensual que me hace sentir atractiva, lo suficiente al menos. Para mi dicha y completa sorpresa, él devuelve su mano al sitio en el que la tenía pero no reduce la firmeza con la que me sostenía. -No eres mi dueño para decirme que hacer y que no hacer...-le escupo a Kaan con toda la estabilidad en la voz de la que soy capaz después de un subidón de excitación.-tal vez a Raquel le puedes decir que hacer pero a mi no, ya no más...-una risa exasperada sale de sus labios ante mi arranque de valor. -Si sabes con quien estás ahora mismo ¿cierto?...-dice señalando a mi desconocido acompañante con un dedo.-te la meterá hasta el fondo antes de que digas una palabra de protesta...-la risa que comienza a brotar de la garganta de Gabriel es tan siniestra pero tan cargada de humor que me es imposible descifrar si esta enojado o le ha dado risa lo que ha dicho.-te echará a la basura como a una cualquiera, Valeria...-ahora el que se aleja para ir hacia Kaan es Gabriel. El porte de Gabriel es elegante, firme e incluso temible, si lo veo bien; no parece ser de los que dan su brazo a torcer ni de esos que se doblegan ante el primero que los reta. No sé con exactitud si le ha dicho algo a Kaan o no pero esa expresión cuando retrocedió unos pasos, sin despegar los ojos de Gabriel, fue de alguien a quien han dejado sin palabras y derrotado. -Vale...-dice Gabriel extendiendo una mano hacia mi. No puedo evitar seguirle el juego, no cuando la expresión de Kaan es tan digna de admirar y de saborear. -Ya veo...-dice el imbécil cuando sujeto la mano de Gabriel.-será mejor que vuelva adentro...-comienza a caminar hacia el enorme salón de la fiesta pero se detiene de golpe en su sitio y gira nuevamente hacia nosotros.-oigan ¿qué les parece venir a la fiesta de la playa el sábado por la noche?...-la jodida fiesta de playa de su familia es uno de los eventos más grandes que se realizan en la ciudad, todos desean ir para embriagarse y perder el conocimiento.-creo que a todos les dará gusto verlos, a menos que no quieras que.... -Iremos...-dice Gabriel con tanta naturalidad que casi me da envidia. -Los apuntaré en la lista...-sus ojos hacen contacto con los míos y juro que en ellos hay mucha rabia o quizá decepción hacia mí pero me vale una mierda, ahora mismo me vale todo lo que este cabrón pueda sentir hacia mi. Una vez que se ha retirado, que se ha perdido por completo de nuestra vista, Gabriel suelta mi mano y se acerca nuevamente a la mesa en la que se encontraba hace un rato. Siento que ese enfrentamiento ha sido el comienzo de una guerra que no tendrá fin. -Que pesadilla...-pude haberme quedado en casa pero mi deseo por hundir al padre de Nath era más grande que cualquier cosa.-necesito un trago...-él estira su brazo con el vaso de licor hacia mi.-se lo agradezco...-una vez que el whisky pasa por mi garganta, el deseo de tener más es latente en mi sistema.-necesito más...-suelto el pesado aire que llevo reprimiendo desde lo que parece ser mucho rato mientras coloco el vaso encima de su mesa y finalmente lo miro.-le agradezco que me haya ayudado, señor Stoker...-me da un asentimiento de cabeza en respuesta. -¿Estará bien entrando a ese lugar nuevamente?...-para ser honesta, ni yo sé la respuesta a eso pero no dejaré que me vea como una cobarde. -Claro que sí...-asiente nuevamente con la cabeza y yo emprendo mi camino de vuelta a las enormes puertas de vidrio. No quiero verle las caras nuevamente a esos dos pero será inevitable, si realmente quiero salir de este endemoniado sitio, deberé hacerlo. Me digo palabras de aliento mientras subo escalón tras escalón, tan lentamente como soy capaz. Estoy tan cerca del último escalón, tan cerca del salón y de ellos, esto está por acabar pero mis pies no parecen querer seguir adelante y me mantienen en mi sitio. Creí que ya había superado esta mierda, que ya había dejado atrás ese sentimiento de impotencia pero parece que todo aún sigue fresco y palpable en mi memoria. Cuando creo que me quedaré para siempre clavada en este escalón, siento como la misma mano cálida y suave de hace un rato, se coloca en la parte baja de la línea de mi columna vertebral y me empuja con suavidad hacia las puertas de vidrio. Ni siquiera me da tiempo de comprobar si es él porque cuando finalmente hemos subido todos los escalones y estamos frente a los refinados pedazos de vidrio, las empuja con su mano libre para que pasemos juntos al salón. De inmediato las miradas de prácticamente todos los invitados están sobre nosotros mientras avanzamos por en medio de ellos hacia el sector de bebidas. Es obvio que lo están mirando a él, es un tipo que llama la atención en cualquier sitio o al menos eso quiero creer porque moriré de vergüenza si es a mi a quien están mirando. La confusión invade mi sistema rápidamente en cuanto seguimos avanzando hacia la puerta de entrada y dejamos atrás el camino que lleva al sector del bar. Mi intención era largarme de aquí hace rato pero creí que él querría ir al bar para recuperar el trago que le he quitado. Una vez que hemos atravesado las puertas de salida, el frío se adentra hasta mis huesos y me hace temblar ligeramente. Para agregarle más sazón a este asunto, este guante refinado llamado vestido hace que sienta el triple las cosas. La única ventaja es que ya él ha quitado su mano de mi espalda y no puede sentir mi gelatinoso cuerpo. -¿Vamos por un trago?...-el frío se va rápidamente de mi cuerpo en cuanto poso mi mirada en él. -¿Que hay de la fiesta?...-tengo una extraña necesidad por decirle, si es que desea volver a dentro, que venga conmigo al bar cercano y que beba un trago por haberme ayudado con Kaan. Quizá es porque él también parece odiarlo y yo aprecio a quienes lo odian. -Ya he estado suficiente tiempo en esta fiesta de ricos, quiero beber en un lugar tranquilo con alguien que parece disfrutar de hundir la cabeza de ese imbécil presumido en la oscuridad de la humillación...-me alegra confirmar que siente exactamente lo mismo que yo hacia Kaan. -Soy la persona correcta para ese plan...-le hago una seña con la cabeza para que me siga y él avanza a mi lado hacia el bar cercano. Es extraño como solo uno de todos esos ricos y presumidos hombres de negocios que pisaron el suelo de esa fiesta parece ser distinto de los demás, aún a pesar de todo lo que han dicho de que es un jugador y que es la viva imagen de la lujuria, fue amable conmigo y me ayudó. A pesar de ello, no quiere decir que lo dejaré entrar en mi cuerpo solo por su amabilidad, deberá hacer más que esto para ganarse el premio mayor. Entramos al bar, que para mi sorpresa no parece ser de mala muerte como los otros que he visitado y tomamos asiento en los taburetes de la barra. Mientras aguardo que el hombre de los tragos se acerque, Gabriel coloca su saco encima de mis piernas con mucho cuidado. -¿Sería este un buen momento para preguntar cual es el asunto que se lleva usted con Kaan? Se nota que no eran simples amigos en el pasado pero su reacción al querer irse hacia él solo porque le alzó la voz no es algo que haría una persona que ha superado sus sentimientos hacia él...-sabía que había sido una acción terrible de mi parte pero jamás creí que tendría que explicarme por ello. -Parece que me vuelvo débil cuando me levantan la voz...-esa es la escusa más ridícula del mundo pero ya ha salido de mis labios y no la puedo traer de vuelta a mi boca.-no había tenido la oportunidad de enfrentarlo desde que rompimos y me ha tomado con la guardia baja, eso es todo...-sé que la estoy embarrando más pero necesito que al menos alguien entienda que sí poseo la fuerza para enfrentarlo.-a todo esto...-en el momento en el que giro para mirarlo, el hombre que atiende viene para preguntar que deseamos para beber. Como era de esperarse, Gabriel pide un vaso de whisky y yo pido vodka, con la botella incluida. Si voy a beber, que sea de la mejor manera.-¿qué asunto tiene usted con Kaan?...-ahora el que posa la mirada sobre el otro es él. -Solo digamos que son viejos asuntos familiares...-el hombre llega con nuestros tragos y los coloca frente a nosotros. Una vez que se ha ido, me bebo el primer shot de un solo.-si sigue bebiendo así, tendré que cargarla hacia su casa y creo que usted no desea eso ¿o sí?...-clavo mi mirada cargada de confusión sobre él. -Hay dos cosas que debe saber, señor Stoker...-levanto dos dedos frente a mi.-no soy nueva bebiendo y aunque esté hasta la tapa de alcohol, puedo caminar perfectamente con mis pies...-alza las cejas como señal de respeto y vuelve a enfocar su mirada en el trago frente a él. -¿Cuántos años tiene? Puedo asegurar que no es alguien que acaba de cumplir dieciocho ni mucho menos alguien que pasa la línea de los treinta...-me sirvo un poco más de alcohol antes de contestarle. -Tengo veintiséis ¿y usted?...-alza su vaso y lo choca con cuidado contra mi pequeña copa. -Veintiocho...-por un instante creí que diría que tiene la misma edad.-¿puedo decirle algo honesto que probablemente olvidará si sigue tomando esa mierda de esa forma?...-asiento con la cabeza en respuesta después de haberme casi tragado el segundo shot con todo y copa.-me resulta cómodo que usted sea la primera mujer que no se me ha tirado a los brazos para cogerla...-eso si que puede ser llamado un halago, especialmente viniendo del seductor más grande de aquí. -¿Acaso toda mujer que conoce desea su cuerpo o bueno...-bajo la mirada rápidamente a su pantalón y la devuelvo a sus ojos.-su pene?...-acuesta su rostro sobre la palma de la mano en la que antes tenía el vaso de whisky y me mira con una sonrisa juguetona en sus labios. -Usted no tiene pelos en la lengua ¿cierto?...-ahora la que ríe soy yo. -¿No cree que ya hay suficientes personas con miedo a decir lo que piensan ahí afuera?...-la sonrisa que se dibuja en sus labios es tan diferente a la que me ha mostrado hasta ahora.-¿puedo hacerle una pregunta?...-el aire a su alrededor es tan neutral, tan tranquilo y relajado que no me da ni una pizca de nerviosismo cuando me mira a los ojos.-¿no se siente abrumado cuando salen todas estas noticias sobre usted?...-bebe un poco más mientras se piensa la respuesta a mi entrometida pregunta. -Me resulta divertido como sacan a la luz mi vida privada, me gusta pensar que sienten una pizca de envidia por lo que ellos no pueden hacer y en lugar de parar para apagar la llama de los rumores, sigo haciéndolo...-sus palabras suenan tan honestas que casi me dan ganas de tener su vida s****l tan activa y perseguida por los demás. -Realmente envidio como parece disfrutar de todo, diría que usted no es de los que se preocupan por nada...-posa sus ojos sobre mí nuevamente y por primera vez desde que lo vi en la fiesta, siento una oleada de calor que corre por todo mi cuerpo. -Usted me resulta un enigma por ratos y transparente en otros, Valeria...-sostiene con una mano el respaldar de mi asiento y la otra en el asiento.-me resulta divertido pero frustrante a la vez...-me jala un poco para quedar más cerca suyo, tan cerca que puedo sentir el calor de su cuerpo y el aroma dulce de su fragancia. -Le daré un consejo, señor Stoker...-me acerco lentamente a su oído para susurrar.-no pierda sus cartas conmigo, le aseguro que nada funcionará...-me alejo nuevamente y una sonrisa se dibuja lentamente en sus labios. -Salud por eso...-alza su vaso y yo choco mi copa contra el. No sé que tan normal es que no caiga ante los encantos del gran Gabriel Stoker pero por ahora me siento victoriosa ante eso, espero no cambiar de parecer después o arrepentirme por no haber aprovechado la oportunidad cuando la tuve. Al cabo de dos shots más, siento que mi cabeza ya empieza a darme señas de que no saldré en una pieza si bebo más, por lo que dejo de beber y pago por lo que he consumido. Gabriel hace lo mismo y salimos del bar. Para mi completa desgracia, el clima ha empeorado aún más porque han empezado a caer gotas de lluvia. -Genial...-detesto los putos días de lluvia, siempre que llueve pasa algo malo y es desesperante. -¿Le molesta la lluvia?...-clavo la mirada en él. -Solo digamos que no es mi clima favorito...-un auto bastante lujoso se detiene frente a nosotros y un hombre con una sombrilla negra sale del asiento del conductor rápidamente para abrir la puerta del asiento trasero. -¿Me permite llevarla a su casa?...-no me gusta la idea de viajar en un auto tan lujoso con dos desconocidos pero prefiero eso a caminar bajo la lluvia con este vestido tan pegado. -Se lo agradezco...-me indica con una mano que entre primero al asiento trasero y el hace lo mismo al cabo de unos segundos. Este aparato es tremendamente lujoso y huele a limpio, no hay un solo objeto fuera de lugar ni un espejo sucio. Se nota a leguas que le pertenece a un millonario. Cuando le doy mi dirección al chófer, el auto se pone en marcha hacia el destino que he dado. No puedo dejar de notar que la maldita lluvia no para y que a este paso sucederá algo malo cuando llegue a mi casa. -Valeria...-poso la mirada en él.-¿porque odia la lluvia?...-es extraño como su aura me da el impulso para contarle las cosas. -Todas las veces que han sucedido cosas horribles en mi vida, el cielo parece querer ayudar al causante de esa cosa horrible y de la nada empieza a llover...-quizá suene tonto o irracional para los demás pero no para mi, no cuando soy yo quien lo ha vivido en carne propia. Al cabo de unos minutos, el auto se detiene frente a mi edificio y el conductor sale nuevamente de su sitio para abrir la puerta. -Hogar dulce hogar...-dice Gabriel antes de salir. Me apresuro a salir detrás suyo para que evite avanzar lejos de su auto, honestamente no quiero incomodarlo más de lo que ya lo he hecho. -No hacía falta que saliera del auto...-comienza a subir los escalones de la entrada, conmigo siguiéndolo de cerca y el conductor con la sombrilla detrás de nosotros. -De hecho...-una vez que estamos bajo el techo de la entrada del edificio, el chófer baja las escaleras y se mantiene a la espera de su jefe.-debía bajar sí o sí o de lo contrario, usted hubiera pasado su trasero sobre mi cara al salir por la puerta...-eso me arranca una sonrisa. -Cierto...-coloco la contraseña en la máquina de seguridad y la puerta se abre.-realmente le agradezco lo que hizo por mí hoy, señor Stoker...-extiendo una mano hacia su dirección y él la toma con delicadeza.-espero poder devolverle el favor alguna vez...-una sonrisa astuta se dibuja en sus labios. No sé porque presiento que he metido la pata al habe dicho eso. -Me aseguraré de ello...-suelta mi mano lentamente y gira para bajar las escaleras. Su chófer sube nuevamente para taparlo de la detestable lluvia y él entra al auto. Sin esperar a que se haya ido, entro al edificio y comienzo a subir las escaleras lentamente. Desde hace rato llevo en mi pecho una sensación extraña, no es emoción ni deseo, es más como si me encontrara en un sitio peligroso y mi cuerpo lo presiente, presiente que puede suceder algo terrible si sigo ahí
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