El sonido de las gotas chocando contra el material plástico de la sombrilla parece haber cesado, es como si guardaran silencio para que escuche atentamente a mi corazón que ahora mismo esta palpitando de manera extraña y ligeramente precipitada. Hay algo en esos ojos azules casi grises que me ponen en una situación extraña, esos malditos ojos misteriosos que me están mirando tan fijamente que casi creo que me iré de espalda por su culpa y ni siquiera me dolerá. Lo peor del caso es que esa jodida vibración que me causa su presencia sube y baja por mi columna vertebral tan rápido que casi es insoportable. A pesar de estar dentro de este trance en el que me ha metido, mis oídos parecen volver en sí y me permiten escuchar unos pasos acercándose lentamente hacia nosotros. Hago un esfuerzo y f

