-¿Todo bien?- Preguntó Mario, enroscando su mano en mi cintura y besando mi cuello mientras yo no podía apartar mi mirada de aquella foto. No pude evitar sentirme mal. Y un poco hipócrita. ¿Acaso no estaba yo en la misma situación? -No.- Me separé de sus brazos. -¿Qué? ¿No está todo bien? ¿O no quieres que te toque?- No... No lo sabía. -Quiero estar sola.- Dejé el móvil en la mesa, recogiendo lo que habíamos tirado; ocasión que él aprovechó para tomar mi móvil. -¿Por él?- Me enseñó el móvil, con el ceño fruncido.- ¿Es por él, verdad? Guardé silencio. Quizás qué estaba pensando en este minuto de mí. Probablemente que era una cualquiera, que se besaba con uno y le importaba el otro. ¿Acaso tenía algo para defenderme? No. Por lo mismo, preferí guardar silencio. Lo escuché suspirar con

