Tuve una misa muy breve con mi familia y amigos cercanos. Todos estaban tan a agradecidos como yo. El padre dio una reflexión sobre el amor que no sabemos percibir y todo lo que damos por sentado cuando tenemos a alguien al lado. Mi tía Emma se acercó y me dio un beso en la mejilla. —Estoy vieja para estas actividades de ante sala de la muerte, hazme el favor. —pidió y me dio una cajita de regalo. —Expliqué que solo era venir y donar a la iglesia. —Lo sé, pero cuando July casi se muere me hice al catolicismo. —Ajá…—las dos nos reímos. —James y yo fuimos el verano pasado por tierra santa, el vaticano, fuimos a una expedición religiosa. —Lo recuerdo. —Compré varios rosarios bendecidos por el Papa y quiero regalarte uno porque como mamá vas a necesitarlo—Le di un abrazo y ella me

