Dicen que la venganza es un plato que se sirve frío. La verdad yo nunca he estado interesada en vengarme de nadie y de la forma en la que se sirva la protección eso estoy por servir en las oficinas centrales de la Farmacéutica Smith. El miércoles a media mañana me acerco a la oficina con mi mejor traje y mis mejores tacones, porque a mí me hacen sentir feliz y preparada, al menos para darle un golpe en las bolas al primero que se me acerque con malas intenciones. Mientras subo el elevador le ruego nuevamente a Dios y al universo que mis acciones no tengan nada que ver con el odio que le tengo a Octavio y todo que ver con el beneficio de todas las partes. Saludé a la mujer de recepción la cual me indicó la sala en la cual estaban los Smith reunidos, junto con los abogados. Entré en la habit

