Isabela Le prometí a Sergio estar ahí y él me recordó buscar en todas los navíos en el agua y fuera de ella. Creía que podrían haber escapado él solo y como segunda opción ella pudo usarle de moneda de cambio. —Busquen en cada navío—grité. —Cualquiera que este vacío. Lanchas, botes, barcos, lo que sea, revísenlos de arriba a abajo. Muchas de las personas permitieron que se comprobaran sus embarcaciones sin hacer uso de ningún tipo de orden de acatamiento, lo cual, nos facilitó mucho las cosas para buscarle, sin embargo, era casi imposible que le dejasen en uno de esos botes a los que teníamos acceso, de igual manera les agradecí y fui en busca de alguien que conociera el puerto para que pudiera decirnos si algo estaba diferente. Tuve que abandonar la playa para darme un paseo por e

