Después de una magnífica ducha y cambiarme la ropa por algo más casual y unos tennis versátiles corrí hacia la casa. Mis hermanas estaban encima de Max, Jana y Mehr. Las dos compartieron una mirada de “quítate o te mato” entre ellas. —De grande quiero ser como Mily—dijo Alexa a su prima Olimpia. Oli asintió y rodeó a las mellizas de los brazos y dijo: —Tendremos mejores hombres y más guapos. —Bien pensado —intervino Isabela y rodé mis ojos antes de acercarme al grupo de admiradoras de Maximiliano Waitly. Se acercó y me tomó de la cintura. —Lista, demasiado. No llevo ni siquiera un dólar. —¿Qué pasa si te peleas con él? —Llamo a mis papás y me envían un coche. —¿Por qué siempre dependes de un hombre?—preguntó Gema e isabela le sonrió orgullosa. —Está bien, llamaré a Isabela.

