Nunca sabemos cuando es la última vez que abrazamos a un ser querido. Yo no supe cuándo sería mi último abrazo con mi mamá, jamás me lo hubiese imaginado, pero lo recuerdo, era de noche y me contó una historia, me pidió venir con ella y le pedí que me abrazara. Niza me insistió en la mañana que fuera con ella y me abrazó, yo cerré los ojos con fuerza mientras le abrazaba y le recordaba que mi tía O es lo más especial de vida. Mi mamá se fue y no la abracé por casi diez años. Con el tío Sebas fue similar, en la mañana me dio un beso. Me preguntó si me gustaban los anillos de boda que habían elegido le critiqué el oro a las bandas y el tamaño de la suya con respecto a la de mi tía O y él rio antes de llenarme de besos. Me pidió que le explicara cómo se lanzaban los pétalos de rosa y yo le

