«”Desearía que la humanidad tuviera un cuello así podría ahorcarla”» Gary Ridgway . Ahogado. Jean David respiraba acelerado mientras la arena se colaba hacia sus fosas nasales. Él miraba a todos lados con premura. Era tres, llevaba una. ¿Dónde estaban escondidos esos bastardos? Él corrió por la duna hasta encontrar encogida en una esquina a una mujer asiática, le sonrió con malicia. -Ya te tengo- dijo divertido y cuando ella lo miró el terror inundó su rostro. Empezó a gritar cosas que él no comprendía y poco le importó mientras cortaba su garganta hasta casi decapitarla. La muerte fue rápida. Tomando su flaca pierna en su mano la arrastró hacia el cadáver de el hombre fornido al que había atrapado mientras intentaba hacer un arma con alguna mierda que encontró de camino. “ Todo es

