«"Cuando las mato sé que me pertenecen, es la única manera de poseerlas".» Edmund Kemper. Claramente una mente confundida puede ver, escuchar e incluso olfatear cosas inexistentes, oroducto de el desvalance de la química en su cerebro quien es el culpable de sus alucinaciones. Polly se daba cuenta de ello cuando veía a tres de sus rivales olfateando a todos lados porque, según ellos, olían a chocolate. -Deberían traer unas camisas de fuerza- dijo mirando a Jean David quien también observaba burlón el divertido altercado entre un par de meseros y esos tres, Brail, Jack y Chay, decían con severidad que comían chocolate y a ellos no le daban. -Todos aquí las necesitamos, Polly- le recordó su novio. Ella respiró hondo mirándolo a detalle. Jean había cambiado. -Ya no me recitas poesía- le

