Capítulo 7

2606 Words
Emily: Volteo a ver qué es lo que hace Thommas, ya que el libro está de su lado. Él abre el libro, me mira de reojo y lentamente empieza a moverlo hasta que está en el medio de ambos. Me estaba aguantando las ganas de soltar una carcajada. Su manera de hacer las cosas realmente daba risa. Igual fue cuando me dijo que no se había aprendido su parte para la obra, solo que en ese momento no me aguanté la risa. Voltea bruscamente. Ah, claro. Sigue enojado conmigo. —¿Qué es lo que se te hace tan divertido? —Pues... tú. —¿Porqué? —pregunta Thommas frunciendo el ceño. —Porque sí.                                                   —Lo que sea. Hagamos ésta cosa. —Okay. —respondo encogiéndome de hombros, sabiendo que gané en ésta conversación. Empezamos a resolver los ejercicios de Química. Nuestras manos se rozaban constantemente y cada vez que sucedía sentía algo podía definir. Pero tenía que detenerlo. Ya que yo sabía lo que hacía, estaba moviendo mi mano en su dirección a propósito. El problema era que no podía dejar de hacerlo. Y Thommas no cooperaba. ¿Por qué me sentía así? No hablábamos. Solo resolvíamos, sin embargo, era perfecto. Y luego... —Disculpe, profesor, vengo a llevarme a Thommas y a Emily para los ensayos. La maestra Angella. Gruñí. Odio ensayar. Y sé que prometí poner de mi parte pero... Un momento... —Ensayamos en la mañana. —reclamo. —Pues lo harán otra vez. —responde la profesora. Thommas suspira. —Okay... —susurro. Todos nos miran y yo pongo los ojos en blanco. Thommas y yo nos paramos y nos vamos. Seguimos a la profesora hasta llegar al auditorio. —Escuchen, chicos, solo hago esto porque es la primera escena y quiero que quede bien para que cuando la ensayen solos no haya ningún problema. —dice ella y al ver que no respondemos nada, continúa—. Muy bien, a ensayar entonces. Llegamos y subimos al escenario. Hacemos la escena y de nuevo estoy parada a centímetros de Thommas. En el libreto dice que debo sonreír y perderme en sus ojos y reconozco que no es difícil hacerlo. Sus lindos ojos marrones me atrapan rápidamente. ¿¡Qué mierda acabo de decir!? Esto debe parar. Me he dado cuenta que actuar no es difícil para mí. Tampoco para Thommas. Le sale muy bien el personaje coqueto, sus sonrisas son buenas y parecen naturales en él. Pero me da tristeza que esas sonrisas sean falsas. En todo el tiempo que he pasado con él no lo he visto sonreír sinceramente, nunca. Otra razón para saber su pasado. Supongo que estamos haciendo la escena bien porque cuando terminamos la maestra nos mira sonriendo. —¡Lo hicieron perfecto! —ella asiente con orgullo y me doy cuenta de que me hace sentir bien su aprobación—. De acuerdo. Repítanlo dos veces más y podrán irse. Lo hacemos dos veces más y cuando por fin acabamos, la maestra nos deja irnos, no sin antes recordarnos que debemos reunirnos en mi casa también. Yo asiento y me voy tratando de ignorar el hecho de que la reunión que teníamos me estaba empezando a emocionar. Thommas: Para mi suerte, cuando salgo del teatro toca el timbre de salida. —¡Hermano! —saluda Adam cuando entro a la casa. —Hola, Adam. —le digo sonriéndole. —¿Vamos a comer? —me pregunta. —Claro, si quieres vemos una película después. —ofrezco—. Tengo que salir a hacer unas cosas más tarde. Recuerdo una de las primeras veces que quedé con Emily para empezar el trabajo. Le pedí que viniera lo más rápido posible, ya que quería tener el resto de la tarde para salir con Adam. Claro que... Ella decidió no hacer caso. Así que perdí esa tarde libre con mi hermano. —Está bien. —responde sonriendo más que antes. Después de unas horas, Adam y yo ya habíamos visto una película que había elegido él. Me divertí. Después de varios días llenos de fastidio, por fin había podido relajarme. Emily lograba irritar a una persona con facilidad, especialmente cuando yo ya era consciente de que no siempre era irritante. Había momentos en los que me agradaba y sabía que no estaba bien, por eso me irritaba. Y la culpo a ella por eso. Salgo de mi cuarto y me encuentro con Will. Me mira por unos segundos y luego se va a su habitación. Siempre que lo veo es lo mismo. Es obvio que tiene un problema, posiblemente sea depresión y también la angustia de saber que ya no tiene padres. Debería ir a un psicólogo. Y se lo dije hace tres años... Pero no funcionó. "—Will. —dije tocando su puerta. —¿Qué? —responde de mala gana desde el otro lado de la puerta. —Quiero hablar contigo. —Como quieras. —responde. En ese momento, él se comportaba mejor. No como ahora. —Escucha. —digo cuando estoy dentro. Él no voltea a verme ni de reojo—. Voy a hablarte del tema que siempre evitas. —Lárgate, Thommas. —No. Sé que estas mal, pero no tienes que enojarte con el mundo por eso. Ni siquiera Adam se ha puesto así siendo solo un niño. Tú tienes un problema... Estás deprimido, debes ir a un psicólogo para... —¡No estoy loco! —No, tú no estás loco, estás deprimido. —repito—. Y no me voy a sentar a ver cómo te destruyes a ti mismo. —Déjame como estoy, Thommas. ¡Lárgate! ¡Ahora! —Will, me niego a verte así. —Escúchame, Thommas. Sé que tal vez sea egoísta de mi parte comportarme así contigo después de todo lo que hiciste por mí y por Adam, pero no necesito nada de esa mierda. Me siento bien estando así y no necesito ayuda, ni de ti ni de nadie. Gracias en serio por todo, Thommas. Por todo. Pero aléjate de mí, ya no intentes más, porque nada va a cambiar. Nunca nada será como antes de nuestra "desgracia". —hizo comillas con las manos—. Así que ya para. Por favor. Todas esas palabras eran un golpe en el estómago. Will sabía que estaba mal y no quería ser ayudado. Y ya no podía hacer nada más por él. Desde ese día no intenté nada con Will, primero simplemente deje de saludarlo, luego deje de preguntarle cosas simples y luego deje de hablarle, así hasta que deje de saber sobre su vida. Aun así, sabía que Will la pasaba mal y que a él le dolía decir esas palabras tanto como a mí me dolía escucharlas. Él necesitaba amor pero nunca iba a aceptar ni el mío ni el de Adam." Él, en realidad, sigue necesitando amor, pero no va aceptar el amor de nadie. Estaba mal, lo entendía. Sin embargo, algo de lo que me dijo sí fue cierto. Ya nada sería como antes, aunque ellos regresarán, nada volvería a la normalidad. Sinceramente yo no deseo que ellos regresen, a pesar de todas las cosas, nos ha ido bien a excepción de Will. Todo es ideal. Tenemos comida, agua, luz y un techo. Ellos regresarían para causar nuevos problemas y no quiero eso. Los detesto por todo. Por todo lo que hicieron. Sin darme cuenta estaba apretando los puños por todo lo que estaba recordando. Así que al instante me relajé y fingí que todo estaba bien. Estoy acostumbrado a hacer eso, por Adam. La verdad es que yo cambié mucho desde que escuché lo que me dijo Will. Me volví más serio y solo conservé mi personalidad antigua para Adam. Para él soy el chico divertido, cariñoso y comprensivo. Para el resto de las personas soy simplemente Thommas, alguien normal, serio e inexpresivo. A veces me gustaría ser el mismo de antes, pero es imposible. La vida me obligó a cambiar. Me obligo a quitar todos estos pensamientos de mi cabeza y sigo caminando dirigiéndome a la salida de la casa. Cuando salgo a la calle decido ir caminando, ya que la casa de Emily está realmente cerca. Recuerdo cuando vine corriendo a mi casa con el enfermo hermano de Emily en mis brazos. Y no me cansé casi nada. Finalmente llego y toco la puerta. —Hola. —saluda el niño a pesar de que la puerta la había abierto otra persona. Era una mujer con un delantal, se quedó callada. —Hola. ¿Está Emily? —pregunto directamente tratando de evitar cualquier conversación con él. Es un niño, pero entiende bien las cosas. —Sí, espera... —responde y se va corriendo. Veo la felicidad del niño, me recuerda a Adam y por un momento pienso... Adam necesita un amigo. Fuera de su escuela, él se la pasa solo o conmigo, y yo no soy suficiente. Adam necesita un niño de su edad. Y por medio segundo me imaginé a Adam y a ese niño como amigos, pero rápidamente quité esa idea de mi cabeza. Eso es imposible y tampoco quiero eso. —Hola. —una voz que por desgracia conozco interrumpe mis pensamientos—. Pasa. Yo asiento y entro a su casa una vez más. —Okay, empecemos. —digo solo para adelantar el tiempo. Antes tenía que venir por el trabajo. Luego cuando podía alejarme, decidí ir por mi propia cuenta. Ahora tengo que volver a visitarla por la obra. A veces soy tan idiota. Nunca debí buscarla de nuevo. ¿Por qué hago esto? —Ajá. —responde. Es obvio que no está emocionada por esto. Emily empieza a subir por las escaleras. Yo la miro y me quedo parado en donde estoy. Ella se da la vuelta y me ve. Pone los ojos en blanco. —¿Qué esperas? Sube. —No pienso ir tu habitación. —me cruzo de brazos en mi lugar. Ella suelta una carcajada y baja las escaleras hasta plantarse frente a mí. Muy cerca. Quiero apartarme, pero solo me quedo viéndola con la cabeza en alto. —Pues lo harás. —No. —Sí. —No. —Sí. Lo harás, Thommas. —Oblígame. Joder, ¿por qué dije eso? Soy un idiota. Eso es lo que soy. ¿Qué estoy haciendo? Primero la busco, ahora le... Coqueteo. Demonios. Ella es una falsa. Yo soy un idiota. Y esa es la peor combinación. Emily alza una ceja. Está tratando de disimular su sorpresa. Lo puedo notar. No sabía que era lo que podía pasar a continuación, pero lo que sucedió no fue lo que esperaba. Ella simplemente resopló y me tomó de la muñeca. Jaló de mí hasta las escaleras y empezó a subir conmigo. Yo era más fuerte que ella, así que me detuve en medio de las escaleras. —No. —repito elevando la voz, pero sin pasarme de la raya. —Escucha, no quiero que mi hermano baje y nos vea ensayar. Podría malinterpretar las cosas y luego fastidiarme con eso. —me dice Emily y me sorprendo un poco al oírla. Es la primera vez que la escucho decir algo coherente. También me doy cuenta de que no me ha soltado, sigue agarrando mi muñeca. Finalmente decido responderle. —Okay. Ella sonríe porque ganó. Está acostumbrada a conseguir lo que quiere, aunque en este caso es obvio que no quiere que su hermano nos vea juntos. Y eso lo entiendo. Pero... ¿Ella dijo que su hermano la fastidiaba? ¿A ella también? Creí que era solo yo. Ese mocoso. ¿Cómo nunca lo pensé antes? Si me fastidiaba a mí, como no fastidiarla a ella. Bien, a partir de ahora estaré con ella solo en su habitación. Eso no suena muy bien. Cuando llegamos a su cuarto no me sorprendo. Es grande y súper femenino. Tiene su propio baño, o eso creo. Todo está muy decorado pero lo raro es que no tiene fotos con sus "mejores amigas" ni con el idiota de su novio. Ahora que me doy cuenta... Es obvio las chicas con las que se junta no son amigas reales. Y su "novio", pues... Estoy cien por ciento seguro de que no lo quiere. Nunca creí que una persona haría todo eso por algo tan estúpido como la popularidad. —¡Okay! Empezemos. —anuncia agitando las manos con emoción fingida. No respondo. Solo hago gestos para poder comenzar. La verdad es que actúa muy bien. En serio parece que se "perdiera en mis ojos". Lo hemos actuado tantas veces que ya aprendimos lo que tenemos que decir en esa escena. Después de unos minutos ella dice... —Bien. Terminamos. —De acuerdo. —respondo y me dirijo a la puerta de su cuarto para irme, pero Emily me detiene tomando mi brazo de una manera... En cierto modo... Tierna. ¿Por qué soy tan ridículo? —¿Te parece si ensayamos la siguiente escena? —pregunta sin soltarme. Frunzo el ceño. Es extraño, parece que en serio quiere que la obra salga bien—. Está bien. —le digo después de pensarlo. * * * Después de terminar la nueva escena, Emily se sienta en el sofá que hay en su cuarto y con un gesto me indica  que me siente. No sé porque pero decido hacerlo. —Oye... ¿Crees que actúo bien? —pregunta y por primera vez no la veo como una tonta chica rica y arrogante. —Lo haces bien, Emily. ¿De dónde salió eso? —Gracias. Tú también lo haces bien Thommas. —Gracias, supongo. ¿Acaso estamos hablando como personas normales? Me he dado cuenta de que cada vez que hablamos estamos actuando o usamos sarcasmo y enojo para decirnos cosas. —Y... ¿El niño que siempre me abre la puerta es tu hermano? —me pregunta mirando el piso. —Ah, sí. Es mi hermano menor. —le respondo tambien mirando el piso con incomodidad. —Es muy lindo. ¿Cómo se llama? —sonríe y voltea su cabeza para verme. —Se llama... —en ese momento volteo la cabeza para verla yo también y se me olvida el nombre de mi hermano. Soy un ridículo, repito. Paso saliva y finalmente respondo—: Se llama Adam. —Tiene diez años, ¿verdad? —Sí. ¿Cómo lo sabes? —Es que mi hermano también tiene diez años y son casi del mismo tamaño. Lo supuse. —asiento—. Oye, mi hermano se divierte mucho en su cuarto de juegos, pero está solo. Si quieres puedes traer a Adam aquí para que juegue con mi hermano. —dice con amabilidad que no es fingida. Cosa que me sorprende. Mucho. —Lo voy a considerar. —respondo y ella asiente. —Si quieres irte ya puedes hacerlo. —suelta. Lo pienso unos segundos. Y descubro que no quiero irme. No sé porque, solo sé que estando así con ella. Hablar de ésta manera... Todo esto. Ahora... Se siente jodidamente bien. Aun así, me levanto del sofá y me acerco a la puerta. —Adiós, Emily. —Te veo mañana. —se despide sonriéndome. Y salgo del cuarto, rogando no encontrarme con el hermano de Emily. Para mi suerte, eso no sucede. Emily: Thommas se fue de mi habitación. Él es inteligente, pero creo que por ahora se ha creído esto de que quiero que la obra salga "perfecta". Quiero decir, sospechó de mí, pero no se dio cuenta de que toda esa conversación que tuve con él fue inventada. Una excusa para tener más confianza con él. Claro que estoy avanzando lentamente. Pero... No voy a negar que me gusta estar con Thommas. He hecho un buen trabajo. Ya logré tener una buena conversación con él, lo que sé de él ahora no me sirve de nada pero con el tiempo me dirá más cosas... Y así será hasta que sepa todo lo que esconde. Una parte de mí no quiere hacer esto, cuando hablo con él me siento bien y siento que Thommas no merece tal cosa que planeo hacer. Pero solo es por un momento. Estoy segura de que cuando la obra termine, él volverá a ignorarme como siempre. Así que debo continuar con mi plan. No puedo arriesgarme a nada. La otra parte de mí sabe que no puedo dejar las cosas así. Yo estoy realmente acostumbrada a vengarme de las personas... A éstas alturas ya no me importa cómo me habló en un principio, pero luego pienso que en cualquier momento volverá a hacerlo porque yo se lo permití desde un inicio. Y debo hacer algo para que sepa que debe respetarme. Thommas no es como cualquier chico del instituto, a él no puedo hacerle algo como lo que le hice a Daniela, debe ser algo fuerte. Algo que lo marque de por vida, ya que él parece ser alguien fuerte física y emocionalmente. Cuando llegó y se quedó parado mientras yo subía las escaleras... Se cruzó de brazos y yo me quedé sin palabras. Me refiero a que él no tiene el cuerpo perfecto, pero no está nada mal. Como sea, no puedo permitir que mi extraña atracción por él me detenga. ¿Dije "atracción"? Da igual, no importa. Es atractivo, lo sé y lo acepto. Suspiro y me lo imagino ahora mismo caminando hacia su casa. Sonrío. Va a recibir su merecido. Y, bueno... Por si no ha quedado claro, ya lo decidí... Voy a hacer que todos sepan su pasado.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD