Capítulo 9

2663 Words
Thommas: Adam y yo llegamos a la casa. Tuve que explicarle que no me gustaba Emily. Ese tema me incomodaba y era peor si hablaba de eso con mi hermano menor. Después de un rato, él me dejó tranquilo con eso. Primero Drake y ahora Adam. ¿Qué les pasa a los niños de ahora? Subo al segundo piso, que es donde queda mi cuarto, y observo la puerta del cuarto de Will (sigue cerrada como siempre). Suspiro y voy a mi cuarto. Me tiro en mi cama y observo el techo. De pronto el techo se vuelve interesante. ¿Cuándo volveré a la casa de Emily? ¿Iré por mi cuenta o por los deberes? Deja de pensar en ella. Lo admito. No voy a engañarme. No dejo de pensar en ella. Cuando estoy cerca de ella estoy de buen humor, me siento diferente. Mejor. Pero... ¿Qué pasará cuando todo esto acabe? Seguramente ella se olvidará de mi existencia y volverá a pasar todo el tiempo con sus amigos y el idiota de su novio. ¿Emily realmente querrá a su novio? ¡Qué dejes de pensar en ella! Está bien, está bien. Me odio por no poder controlar mis pensamientos. Ella es muy diferente a mí... Es ¿opuesta? No lo sé. Bueno, no sé si es opuesta. Ella es rica y yo... Pues, no soy pobre. Ella tiene una vida perfecta y mi vida no es horrible, he pasado cosas muy feas pero no es lo opuesto a perfecto. Hay gente que la ha pasado peor que yo. Emily y yo no somos opuestos, entonces... ¿Qué somos? La respuesta es sencilla: Nada. No sé porque pierdo el tiempo pensando en estas cosas. Me siento como un estúpido. Emily: —Diana. —sonrío—. Háblame de ti. —Tú primero... —me dice encogiéndose de hombros. —Okay. —respondo rápidamente. No tengo ningún problema en hablar de mí—. Te diré lo más importante, soy una de las chicas más populares de mi instituto. Te conviene estar cerca de mí. —guiño. Su mirada cambió. Sonrió sin ganas y negó con la cabeza. —Entonces tú y yo no podremos ser amigas. ¿Qué acaba de decir? —¿Disculpa? —Yo sé quién eres. —frunzo el ceño—. Estudié contigo el año pasado. —Yo no te recuerdo. —me encojo de hombros. ¿Cómo es posible eso de que estudió conmigo? Tiene muy buen aspecto (aunque es muy parecido al mío)... Dudo haberla olvidado. Además, debió ser popular si luce así. —La feíta Didi. —menciona ella levantando las cejas. Frunzo el ceño una vez más. Y los recuerdos llegan a mí de golpe. ¿Ella es Diana? Wow. Cuando estudió en mi instituto, todos la llamamos "La feíta Didi" (yo le di el apodo), porque era realmente horrible. Usaba brackets, gafas y se vestía como hombre. Diana me odiaba porque la humillaba constantemente. Wow. Ha cambiado bastante... —¡Vaya! ¡Te ves mucho mejor, Didi! —exclamo tomándola por los hombros. —¿Ahora eres amistosa? ¿Ya te olvidaste de todo lo que me hiciste? —pregunta enojada. Ladeo la cabeza y la suelto. —¿Pero eso que más da?... Ahora eres diferente. Eso es lo que importa. —respondo y ella niega con la cabeza. —Tú no has cambiado en nada... Asiento. —Obvio, sigo siendo la reina de la escuela. —digo orgullosa. —Sigues siendo la misma mala persona. —se cruza de brazos. —Puede ser... Diana ríe sin ganas. —No seré tu amiga. Yo luzco como tú, pero sigo siendo una buena persona. Ahora que lo pienso, sí, se ve linda. Pero no tanto como yo. —Tú no estás ni cerca de lucir como yo. Nunca podrás ser perfecta. —sonrío con falsedad—. Y si no quieres ser parte de mi grupo de amigos, no me importa. Tú te lo pierdes. —No me voy a perder nada. Estoy segura. —Como digas. Adiós, Didi. Me doy la vuelta y me voy. Bueno... Desperdició una gran oportunidad. No importa. Ella se está perdiendo el estar cerca de alguien como yo. Que estúpida. Llego a mi casa y lo que hago es pasar el resto de mi día escuchando música. ¿Por qué una chica como yo tiene qué hacer eso cuando se supone que tiene "amigos"? Simplemente porque no son amigos reales. No recuerdo cuando fue la última vez que estuve así, me refiero... Así. Tirada en mi cama todo el día, olvidándome de todo y de todos (incluso de Drake, aunque admito que varias veces salí de mi cuarto para verlo). Pasé el día entero pensando y pensando... Hasta que entendí que no tengo amigos reales. Sel y Ashley son falsas, Alex es falso... ¿Caleb es falso? Pues claro que lo es. Eso siempre lo tuve claro. Lo que más me sorprendió de todo es que no me dolió para nada darme cuenta de todo eso. Chicas como yo no tienen sentimientos, ¿verdad? Eso sí lo sabía, cuando decidí que era momento de cambiar acepté que sería dura como una roca... Aunque nadie sabe eso. Tengo que ser la más sensible de mi grupo de amigos cuando en realidad eso es falso, si en algún momento alguien me ve sufrir, sería falso. En este momento no tengo razones para sufrir. Hablando de todo esto... ¿Qué se supone que es Thommas en mi vida? Él no es falso, pero también está muy lejos de ser alguien real en mi vida. Yo siempre he calificado a personas con etiquetas. Pero... Esto es diferente. No tengo etiquetas para él. Ese idiota simplemente es Thommas. Son las 8:30 de la noche y, a pesar de que es temprano, me voy a dormir... Que gran día. Aunque estuve haciendo nada, de alguna manera fue divertido. * * * Abrí los ojos y vi la hora: 9:30 a.m. Era domingo así que no tenía nada de qué preocuparme. Me levanté de la cama y resumiendo todo fui al baño, me duché, desayune y esas cosas. El tiempo paso rápido y después de pintarme las uñas y arreglar mi cabello, me di cuenta de que ya era medio día. ¿Thommas estaría despierto? Pensé que podría ir a su casa a ensayar y de paso a terminar el trabajo. Pero, ¿cómo le iba a avisar? No había forma de hacerlo, así que simplemente iría a su casa y si él se encontraba ocupado, regresaba. Después de todo, solo estaba a unos pasos. Agarré un bolso cuadrado y metí mi laptop, el libreto de la obra, mi celular, brillo labial y nada más. Salí de la casa después de despedirme de Drake, felizmente no le había pasado nada malo desde la última vez que enfermó. Finalmente llegué a su casa. Toco la puerta. —... Hola... —me dice Thommas cuando me ve. Le muestro una sonrisa típica de mí. Él con un gesto me invita a pasar. —Hola. Estaba aburrida en casa y pensé que podríamos acabar el trabajo, hay que entregarlo el lunes. —le recuerdo y él asiente inexpresivo como siempre—. Pero si estás ocupado, puedo irme y... —No. Hagámoslo. —interrumpe. Camina y sube las escaleras conmigo detrás de él, supongo que vamos a su cuarto. Por fin veré su habitación. Cuando llegamos al segundo piso veo que todo es muy bonito. Tiene cuadros y tiene tres puertas, supongo que son habitaciones. Un chico abre una de las puertas desde adentro y lo observo. Ugh. Tiene ojeras y su cabello está muy despeinado. Su ropa le queda grande. Es como si no le preocupara como se ve. Esta horrible, ¿este es el otro hermano de Thommas? ¿Debería saludarlo? Cuando sale del cuarto me ve y rápidamente me doy cuenta de que me mira con desprecio. Estoy acostumbrada a esas miradas por las chicas envidiosas, claro está, pero no entiendo porque este chico me mira así si no le he hecho nada. A Thommas también lo está mirando así. ¿Acaso todos los Darrien, a excepción de Adam, están destinados a odiarme? ... El único normal de ésta casa es Adam... Observé al chico una vez más. Pensé que no diría nada, pero lo hizo. —Follen en silencio. ¿Qué? ¿¡Qué!? Oh, no acaba de decir eso... Ese imbécil. Después de pensarlo y repensarlo, decido guardar la calma solo porque él debe ser el otro hermano de Thommas. Me detengo y me coloco al lado Thommas, me cruzo de brazos y me quedo ahí hasta que el idiota ese se larga. —¿Qué fue eso? Suspiré enojada. —Voy a tenerle paciencia a ese hijo de... —me callé antes de haber ofendido al hermano de Thommas en frente de Thommas—. Solo vamos. Thommas solo me pide disculpas con la mirada. Asiento con normalidad. Finalmente, él me guía hasta su habitación. Estoy a punto de entrar al cuarto de Thommas. ¿Cómo será? Conociéndolo... No lo sé. Él abre la puerta y yo entro. Es muy lindo, la verdad. Las paredes son de un color crema y todo esta ordenado, su cama está a un lado y tiene un escritorio con algunas cosas. No tiene cuadros ni nada, solo una foto de su hermanito... ¿Por qué solo Adam? —Lindo... —comento cuando Thommas cierra la puerta. —¿Qué esperabas? —me pregunta, frunzo el ceño y niego con la cabeza encogiéndome de hombros. —En verdad no tenía idea... —Como sea... —suspira—. ¿Empezamos ensayando o con el trabajo? —El trabajo. Tenemos que presentarlo el lunes. Comenzamos y terminamos al cabo de una hora. Después ensayamos. Lo bueno era que estábamos avanzando bien, Angella nos hacía ensayar varias veces al día con diferentes escenas, su objetivo era aprenderlo todo más rápido y le estaba funcionando. Thommas y yo ensayamos hasta acabar el libreto, solo tendríamos que repetirlo y repetirlo hasta perfeccionarlo. Claro... Lo único que no ensayamos fue el beso que, de ninguna manera, nos daríamos. —¡Terminamos! Después solo está el... —pongo los ojos en blanco—. Beso. —No pienso hacerlo. Idiota. Como si yo quisiera hacerlo. —¡Yo tampoco! —exclamo a la defensiva. Él sonríe de lado y mira el piso porque no tenía más que decir. Se ve tierno de esa forma. Busco un reloj de pared con la mirada para saber la hora y cuando lo encuentro me alegro... Solo un poco. Son las tres y media, y yo tenía pensado irme a las cuatro. Ya no tengo nada que hacer con Thommas. No debería alegrarme ¿y si me hecha de su casa? No, él no sería tan malo. A pesar de todo sé que él no es mala persona. Aunque pedirme que me retire no lo haría tan malo. Se sienta en su cama y recuerdo el plan que... Ya no me emociona tanto como antes. ¿Debería seguir con el plan de divulgar el pasado de Thommas cuando lo sepa? Joder, ¿en qué estoy pensando? Claro que sí. Tengo mi orgullo. Me siento en su cama a su lado para ver si puedo averiguar algo. —¿Qué? —pregunta volteando a verme. —Nada, pero... ¿Puedo hacerte una pregunta? —¿Qué cosa? —¿Porque eres... Así? —¿Así como? —Así. —gesticulo con mis manos en frente de él—. No sé... Serio y "amargado". —finalizo haciendo comillas con las manos. —No soy amargado. —responde. Yo río sin evitarlo—. No te rías. Lo único que te puedo decir es que no he tenido un pasado muy bonito para contar. No ha tenido un pasado muy bonito... ¿Qué clase de pasado ha tenido, entonces? —¿Qué pasó? —Como te acabo de decir, eso lo único que te puedo decir. —... Bien... —respondo de mala gana. No puedo presionarlo porque se dará cuenta de mi plan. Me echo en su cama por simple cansancio y diversión. Él me mira frunciendo el ceño, cierro los ojos y me relajo en la cama de Thommas. Si alguien me viera ahora, me llamaría "perra". ¡En la cama de Thommas no, estúpida! Pienso en que debería levantarme. Que no me deje llevar por el sueño, Pero... Ya es tarde. * * * Lentamente abro los ojos y ahogo un grito cuando recuerdo en donde estoy. ¡La cama de Thommas! Trato de contener la calma. No puedo creer que me dormí aquí. ¿Qué habrá pensado Thommas? ¿Qué hora es? Siento una mirada sobre mí y al instante me doy cuenta de que es Thommas, está sentado en una silla frente a su escritorio. Cuando lo veo, él aparta la mirada y hago una mueca de incomodidad. —Lo siento, lo siento, lo siento... —digo levantándome de la cama—. No pensé que... —No importa. —responde Thommas encogiéndose de hombros—. Apenas pasó una hora. Odio que estés así de calmado. ¿Lo sabes, Thommas? —¿¡Una hora!? —No es mucho... —Gracias por no enojarte. —él se vuelve a encoger de hombros—. Creo que ya debería irme. —Okay. Te acompaño. Asiento y bajamos hasta llegar a su puerta. —Adiós. —me despido en su puerta. —Adiós. —responde—. Te veo el lunes... Me doy la vuelta y camino pensando en lo que acaba de pasar. En lo que acabo de hacer. Pero ahora me pregunto... ¿Qué habrá hecho Thommas mientras yo dormía? Thommas: Mi mandíbula se tensa al oír lo que Will había dicho. ¿Por qué actúa así? ¿Por qué me hace esto? Se ha equivocado de chica, no quiero ni saber qué era lo que Emily le va a decir. Ella lentamente se acercó a Will mientras él la miraba con desprecio. Traté de calmarme, pero no pude. Finalmente ella llega hasta mi hermano, yo me quedó ahí, sin tener el valor de acercarme yo también. Espero le peor de ella y de él. Pero nada sucede. Me sorprendo cuando escucho a Emily suspirar para luego darse la vuelta y caminar hacia mí. Se para a mi lado y se queda ahí hasta que Will vuelve a su habitación. —¿Qué fue eso? —pregunté y ella volvió a suspirar fastidiada. —Voy a tenerle paciencia a ese hijo de... —empieza a decir, luego me observa y se calla—. Solo vamos. Eso si había sido extraño e incómodo. Pero no tanto como lo que pasó después. Emily durmió en mi cama. ¿Lo habría hecho a propósito? No lo sé. Solo sé que se veía... No pudo creer lo que voy a decir, pero no puedo seguir engañándome... Se veía hermosa. Ella dormida parece otra persona, no se parece en nada a la chica que es realmente. Aunque no sé porque lo digo, yo ni siquiera estoy seguro de quien es ella realmente. A veces es una chica divertida y dulce que me hace sentir bien (como hoy cuando no le dijo nada a Will), y a veces es la misma hija del diablo (como cuando le hecho goma líquida a una chica). Me gustaría descubrir quién es ella. Pero me temo que eso nunca pasará. Me hecho en mi cama boca abajo y trato de dormir. Pero no lo hago por una razón. Cuando eché mi cara en la almohada mi nariz sintió el olor de Emily. Sin duda era su perfume. Todas las veces que estaba con ella sentía su fragancia aunque nunca lo mencionaba porque no quería aceptar el hecho de que me gustara como huele. Inconscientemente cierro los ojos y su imagen aparece inevitablemente en mi cabeza. Me siento como un idiota haciendo esto pero si nadie me ve, nadie se enterará. Cambiando un poco de tema está la obra. La obra no es tan larga por lo que no nos demoramos mucho en terminar de ensayar todas las escenas. Solo falta practicar un poco más y aprender bien las indicaciones y los diálogos. Con el pasar de los días me di cuenta de que quiero que la obra salga bien, cosa que no creí que pasaría, y me sorprendí al darme cuenta de que Emily también quería lo mismo que yo. Se está esforzando tanto como yo y eso es bueno, supongo. El problema está en el beso. El bendito beso que ninguno de los quiere hacer, creo que ese asunto está arreglado ya que Emily y yo quedamos en que no habría ningún beso. Se lo dijimos a la profesora Angella y sorprendentemente lo aceptó, dijo que nos estábamos esforzando y que lo merecemos. Nunca nadie me había dicho eso, y me hizo sentir bien. Mis pensamientos son interrumpidos por el sonido de la puerta. —Pasa. —digo, obviamente es Adam, él es el único que podría venir a mi cuarto en estos momentos. —Hola. —saluda y le sonrío. —Hola, ¿sucede algo? —le pregunto y él se sienta en mi cama. —Mmm, no. Solo estaba aburrido. —responde y automáticamente pienso en el hermano menor de Emily—. Oye, alguien toco la puerta hace unas horas. ¿Era Emily? —Eh... Sí. —¿Están saliendo? —No. —contesto con tono enojado. —¿Vino sola ? —me pregunta para cambiar de tema y yo río un poco. —Sí. —digo—. Sé que quieres ir a jugar con Drake. Pero hoy no, ¿okay? —Está bien. —me dice sonriendo de lado y me siento orgulloso de saber que me obedece—. Pero, ¿cuándo entonces? —No lo sé, tendría que preguntar... —¡Hazlo! —Está bien, otro día. —respondo bostezando—. Voy a dormir... —Ah, okay, me voy. —anuncia bajándose de mi cama y yo asiento—. ¡No te olvides de preguntar! —grita desde afuera y yo respondo con un "¡De acuerdo!". Me vuelvo a acomodar en la cama... Inevitablemente vuelvo a sentir la fragancia de Emily... Y así es como me quedo dormido.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD