Lionetta y Viktor se encargaron de preparar a sus hombres para la conversación que tendrían con la o el líder de los insurgentes. Lionetta se encargó de esperar a su hijo, tal como Viktor le pidió a Adkik. El Volk no podía negarles su propio hijo, por lo que accedió a que Dante viajara a Italia el mismo día de la mediación. El lugar era amplio, abierto, desde donde podía verse el océano, los barcos surcando el agua azul y un par de edificios lo bastante lejos como para que un francotirador no los apuntase. Lo bueno era la tecnología. No necesitaban francotiradores cuando tenían armas dirigidas por coordenadas y drones que se camuflaban con la luz del sol y el color de las nubes. La persona que dejaron en la base en la mansión en Roma, se encargó de vigilar todo desde el cielo, tal como Vik

