P.O.V. Luccas Silencio. Solo el viento colándose entre los árboles y el leve zumbido del intercomunicador en mi oído. —¿Visual? —susurro, sin mover un músculo. —Confirmada visualmente. Puerta trasera al búnker localizada. Dos guardias. Cambio de turno en ocho minutos —responde Sofía desde la colina. Su voz es firme, segura, como siempre. Sé que ya está con el rifle preparado. Levanto la mano. El equipo se detiene de inmediato. Cinco sombras entrenadas para infiltrarse, vestidas de n***o, rostros cubiertos, respiración contenida. Cada uno sabe lo que está en juego. Las órdenes son claras. Entrar. Localizar a Melissa. Sacarla. Sin alertas. Sin errores. Fred no sabe que ya estamos adentro. Cree que tiene el control. Cree que esta base sigue siendo impenetrable. Pero cometió un error

