P.O.V Luccas Todo estaba planeado. Sabíamos que atacarían el día de la boda, no había duda. Tomás sería el cebo, la carnada perfecta para atraer a Fred y a sus hombres. Era arriesgado, sí, pero él estaba dispuesto a hacerlo con tal de proteger a su familia. Intenté convencerlo de que me dejara ir en su lugar, pero era a él a quien buscaban. Su vida corría peligro y yo no podía hacer nada para evitarlo. Miré a nuestros hombres. Todos sabían lo que debían hacer. Un simple asentimiento de mi parte bastó para que se prepararan. Pronto llegaría el momento de actuar. Solo quedaba esperar que la balanza se inclinara a nuestro favor. Con un nudo en el pecho, caminé hacia la sala donde Melissa estaba. Apenas crucé la puerta, sus ojos se clavaron en mí. Lágrimas resbalaban por sus mejillas, su ma

