El clic de la puerta al abrirse me despierta. Abro los ojos, alarmada, más aún al notar que todo afuera está en completa oscuridad. Miro el reloj digital de la mesita de noche: marca más de las veinte horas, lo que significa que he dormido durante el día. No es de extrañar, considerando que no había dormido más que unas pocas horas en casi tres días, pero aun así me toma un segundo ubicarme. Finalmente, me giro, buscando con mis ojos al intruso aun cuando ya sé quién es. Mi piel siempre siente su presencia. Killian se acerca lentamente a mí. Entre la poca luz que entra por la ventana, veo que su torso está cubierto por una sencilla camiseta negra. Y la expresión de su rostro es oscura, sus ojos muestran un brillo casi animal. Su aura está llena de peligro... este hombre evidentem

