Salgo del auto con mi corazón, latiéndome con fuerza. Creo que el no haber quemado la etapa de “conocer a los padres del chico que me gusta” me tiene mal. Y no en el hecho de que sienta miedo de conocer a sus padres, es el terror de que no me acepten, de que me rechacen. Según la versión de Stephan, nos casamos hace una semana bajo la locura del amor. Que piensen que no los tomé en cuenta, de que yo arrastré a su hijo a eso sin darle tiempo a llamarlos, a comunicárselos, me tiene con los nervios de punta. Stephan es tan dado a su familia como yo y si mis padres se sintieron decepcionados por yo haber ocultado por doce años el secreto de nuestro casamiento, no me quiero imaginar cómo deben sentirse ellos al saber que su único hijo “se casó hace una semana” y no se los informó. Añadiendo q

