—Vaya, vaya. ¿Pero qué tenemos aquí? Mi concentración flaquea, mi corazón se salta un latido y parece como si mi sangre se hubiese transformado en hielo líquido. Por los Dioses. Es el mismo hombre que pretendió engañar a Daven, el que intentó forzarlo a cambiar bajo sucias jugarretas, al que parece que mi dragón le teme tanto. Y lo peor es que no está solo, mi padre está justo detrás, exponiendo la hilera de dientes amarillos mediante una malvada sonrisa y expresión victoriosa. Como un lobo atrapando a un pequeño animal indefenso para devorarlo por partes. Bajo la intensidad de mi hechizo rastreador, sin eliminarlo por completo. Solo lo suficiente para seguir buscando discretamente a Axe y los recuerdos sin ser demasiado obvio. Estoy tan cerca... —Uziel — Alair chasquea la len

