ZOE Así que la tal Bianca tenía te**tas planas. Sin embargo, debo decir que su cabello estaba increíble. Era de esas pelirrojas con ojos amielados y un aura de perra que iba a terminar en el suelo gracias a mí. No pude evitar sentil una punzada de celos en el pecho, una explosión de bilis por haber tratado mal a mi hombre. Esta desgraciada la haría pagar por todo en su momento. Nikolai estaba erguido, con la mandíbula tensa y esa mirada fría que solo sacaba cuando quería borrar a alguien del mapa. La mujer me recorrió con la mirada como si yo fuera una nota al pie de página. Su sonrisa fue lenta, y afilada. Tuve que hacer todo el uso de mi paciencia, pues me había metido a esa oficina por mi propia voluntad porque la quería ver de cerca. — Vaya, Niko. —Dijo con voz melosa—. Veo que

