ZOE La cafetería estaba tan silenciosa que podía escucharse el zumbido del refrigerador detrás del mostrador. Mila, Nikolai y yo estábamos en una mesa que parecía demasiado pequeña para la bomba que acababa de caer. “Zoe es mi esposa.” El mundo dejó de moverse. Mila parpadeó como si con eso hubiera entendido mal. Nikolai se había quedado a mi lado soltando quién era yo en realidad. Levantó una mano, como pidiendo una pausa en un reality show. — Perdón, ¿me pueden repetir eso otra vez? —Dijo con una voz tan aguda que una enfermera volteó desde la otra mesa. Nikolai exhaló despacio, como si le doliera hablar. — Me casé con Zoe. Silencio. Nos quedamos inmóviles por unos segundos que yo sentí como horas. — ¿¡Quéeeeeee!? —El grito de Mila retumbó en toda la cafetería. Un señor de bata

