Cubrió mi rostro con sus manos y miró mis ojos fijamente. Los suyos se mostraban sinceros e incluso desesperados. Pero no quería hacerme ideas tontas en mi cabeza, Peter no cambiaría jamás. -Yo también hablo en serio, Zenda. Dame una oportunidad y prometo no fallarte. -Tú…- suspiré- No lo creo, Pet. -Dime algo, ¿No te gusto?¿Dices que no causo nada en ti?- me miraba desconfiado, acercó sus labios a los míos- ¿Dices que mis besos no te aceleran, mis manos no te causan escalofríos?- me besó con pasión y rompió el beso cuando yo abría la boca, buscándolo- ¿Dices que soy sólo yo el que siento cómo mi corazón se acelera al tenerte cerca? -Peter, no es lo que digo- suspiré mirando sus ojos- Me gustas, soy honesta con eso. -¿Entonces a qué mierda le temes?- dijo mirando mis labios con el ce

