NARRA DRINA: Puedo decir lo afortunada que soy de contar con Gisela. Si, si no fuera por ella estaría más loca de lo que estoy. Mi tía está en una especie de luna de miel con su novio y nos ha dejado todo el fardo a mi querida suegra y a mí. Ya estoy afónica de tanto gritar que las sillas con lasos dorados van a un lado y las de lazo plateado de otro y aun así siguen todas mescladas. Las flores llegaron hace un momento y no son las que pedimos y para peor están algo marchitas. Los mozos que se encargaran de repartir la comida y mantener las copas llenas son unos jóvenes del centro juvenil del que mi suegra es voluntaria hace mil años y creyó que sería bueno para ellos darle la oportunidad. Me parece genial, lo que no me lo parece es el hecho que coman de los platos ya servidos y pr

