Por otra parte, Liam y Aurora se establecieron en el estado de Texas, la primera noche se hospedaron en un hotel y al día siguiente buscaron un apartamento amueblado y ahí se instalaron. —Este será nuestro hogar—, dijo ella al sentarse sobre su regazo —Te amo, mi amor—, soltó aire y acercó su rostro al de Liam y con su puntiaguda nariz rozó la de él. —Yo te amo más, mi Astrid. Aurora le miró a los ojos, deseaba contarle la verdad como él lo hizo, pero temía que cuando supiera que ella no era Astrid la rechazara. Y ese hombre se le había metido en la piel como ningún otro logró hacerlo, no quería perderlo y no iba a perderlo así tuviera que usurpar el nombre de otra. Las manos de Liam Brown rodaron por la espalda de su amada, llegó hasta los glúteos y los apretó haciendo presión en el

