Robert Johnson abrió los ojos, después de haber pasado varios días durmiendo, al fin había recuperado el conocimiento, la primera persona que vio fue a su padre. Robert parpadeó un par de veces, por un momento creyó que había muerto y que estaba en el infierno, sin embargo, la imagen de Armando continuaba frente a él. Robert quiso pararse, pero el hombre lo detuvo. —Hijo. —¡No me llames hijo!¡ Maldito infeliz!— Bufó cómo toro, se removió sobre la cama buscando la manera de levantarse, no obstante, la herida se abrió y empezó a sangrar. —¡Maldito! ¡Voy a matarte! Lamentarás no haber muerto en el pasado. Cangrejo, al escucharlo gritar ingresó de inmediato, se paró frente a Robert y le pidió que se calmara, y logró calmarlo porque le dejó perplejo —¿Trabajas para él?— Jack Asintió —¡Trai

