Pasaron varias horas en las cuales Ava no tenía noticias de su hijo, el no saber nada de Liam la angustiaba cada instante, de brazos cruzados y con sus tacos en punta caminaba de un lado a otro ansiando tener una pronta respuesta, se detuvo en seco cuando vio un hombre vestido de n***o que se asomó al final del pasillo. —¿Sucede algo?— Cuestionó Richard. —Ese hombre, lleva mucho tiempo ahí, le he visto caminar de un lado a otro. —Quizás tiene algún pariente hospitalizado, recuerda que estamos en un hospital. Ava soltó un suspiro y miró el reloj, seguido posó la mirada en la puerta del quirófano, de aquel lugar salió un doctor y rápidamente se acercó a ellos —¿Son los familiares de Liam Brown? —Soy su madre. —Bien, necesitamos una pinta de sangre, ¿Sabe que su hijo tiene la sangre má

