Pasada la media noche, Astrid salió de la habitación y bajó las gradas, llenó un vaso con agua y lo bebió, seguido se dirigió de vuelta a la habitación y cuando estaba por subir las gradas, tras la puerta principal se escuchó un sonido de llaves, Astrid se quedó a espera de la persona que estaba por ingresar, una vez que la puerta se abrió, sus ojos vieron a quién imaginó ya dormía en su cama. —¿Qué haces despierta a esta hora? ¿No me digas que me estabas esperando?— Cuestionó Robert al tiempo que guardaba las llaves en su bolsillo. —Solo bajé por agua—, dijo Astrid al dar media vuelta e intentar subir las gradas. No obstante, la mano de Robert la detuvo, de forma rápida la llevó a él y con sus fuertes brazos la rodeó. Astrid no podía moverse, puesto que sus brazos estaban por debajo de

