Liam Brown se quedó mirándola por un instante, sentía temor de perderla pero no podía ser egoísta y negarle la posibilidad de que pudiera arreglar las cosas con su padre. Los días que estuvieron de viaje en Lisboa se dio cuenta cuánta falta le hacía el señor Linos a Astrid, y ahora que él había aparecido era tiempo que solucionen las diferencias que tenían. —Amor, ¿recuerdas que tuviste un accidente?—, ella Asintió mientras acariciaba el perfecto rostro de él. —¿Qué hay con eso? —Bueno, perdiste la memoria, de tu cabecita se borró gran parte de tu pasado, y en eso incluye la vida que viviste con tu padre—, Liam pasó su dedo índice por la perfecta nariz de su esposa —Quiero ayudarte a que recobres la memoria. —¿Perdió la memoria? —Si, la perdiste, por ello quiero que asistamos a las te

