Una cualquiera.

1988 Words

Cuándo Robert iba a confesarle la verdad a Astrid, el timbre de su departamento sonó —¿Esperas a alguien?— Cuestionó aturdida, puesto que no esperaba tener visita. Robert tragó grueso y negó —Solo que sea él repartidor—, dijo al acariciar el rostro de su amada —Pedí algo para cenar—, le dio un beso y colocó sus zapatos, luego salió, mientras Robert se dirigía abrir la puerta, Astrid se vestía, pero detuvo su vestir cuando escuchó esa voz, los nervios pusieron sus bellos de punta, entonces se vistió rápido y lentamente fue saliendo de la habitación, para luego encontrarse con la mirada decepcionante de Liam. Los ojos de este se iluminaron al verla con el cabello húmedo, era demasiado inteligente para deducir que entre Astrid y Robert había pasado algo. Liam Brown sintió la cólera apo

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