—Tú… no puedes divorciarte de mi hijo ¿Entiendes?— Ava no pudo continuar aparentando, en un segundo sacó su frustración y apretó el brazo de Astrid, está sé quejó cuando la mujer hizo presión en la misma parte que Liam le dejó lastimado. —Lo siento—, dijo cuando se dio cuenta que su otra interior estaba hablando. En un suspiro recobró la compostura y forzó una sonrisa, no podía dar a notar que ya sabía sobre lo que sucedió entre su esposo y la mujer que estaba frente a ella. Astrid se disculpó con Ava, seguido se dirigió a la cocina para continuar con su labor, al dar media vuelta sus ojos se iluminaron y sintió picar el orificio lagrimal, con gran esfuerzo retuvo las ganas de llorar y caminó con firmeza hasta desaparecer de los ojos de Ava. Esta la quedó observando con odio y desprec

