Después de haber pasado un mes hospitalizado, Liam salió del hospital, lastimosamente no lo hizo con sus propias piernas, si no que se apoyaba en una silla de rueda. Al llegar a casa contempló las gradas y soltó un suspiro frustrante, no sabía cómo iba hacer cada vez que quisiera subir a la habitación, odiaba tener que solicitar ayuda, jamás en su vida había necesitado de alguien para hacer sus necesidades, pero durante todo este mes a tenido que hacerlo y eso le era sumamente fastidioso. —Cariño, preparé la habitación de la planta baja para que la ocupes. —No dejaré mi habitación—, dijo con seguridad. Ava suspiró y miró a “Astrid”, la muchacha se había quedado al lado de Liam sin importarle cómo había quedado, por ello no hizo nada para destruirla y cobrarle la revolcada que se dio c

