—Astrid—. Pronunció Robert, con el corazón en la garganta. Esta última se levantó y agarrando su cartera se propuso a salir, no obstante, la mano de Robert la detuvo. —No me toques— Bramó al soltarse de un sacudón, seguido aceleró el paso, pero Robert no estaba dispuesto a dejarla ir, por ello fue tras de ella y antes que cruzara la calle de un estirón la atrajó a él. —Hablaremos, hay muchas cosas que tenemos que aclarar—, Astrid sonrió y bufó. —Tú y yo no tenemos nada de que hablar—, mientras Robert la sujetaba ella se impulsaba hacia atrás —Me ha quedado más que claro todo, tendrás una familia, la familia que siempre tuviste, y en vez de estar aquí tratando de llenarme la cabeza de mentiras, ¿por qué no vas a tu casa y te preocupas de tu esposa embarazada? —Me separé de Ava—, dijo

