Capítulo 47. Mientras miro por la ventana del viejo autobús, no puedo evitar recordar lo mucho que ha cambiado mi vida en estos últimos dos años. En ese momento estaba a punto de acabar con mi vida, estaba buscando una salida, y de lo que me doy cuenta ahora es de qué estaba huyendo. Y por lo que parece, es lo que mejor se me da hacer: “huir”. Hace tan solo un día que di a luz y ya estoy de nuevo huyendo. De la que ha sido mi casa durante los últimos seis meses no se le puede llamar hogar, pero al menos le proporcionaba seguridad. He tenido que pedir el alta voluntaria. Lo que más me ha costado es que me dejaran llevarme a mi bebé, porque ellos alegaban que no daban el alta por menos de 48 horas de vida, pero no sé cómo lo ha hecho Fernando, pero lo ha conseguido. El mensaje fue claro:

