En el pequeño edificio de la gobernación de las tribus unidas del norte, se reunieron Bernard, Merlín, Marco y Jowlen, el representante de los licántropos. A la vista de todos este último parecía un humano común y corriente, solo que podía convertirse en un gran y temible lobo si así lo deseaba. -Hueles a ángel, pero también a humano, y créeme, no es un olor muy agradable – dijo el licántropo, y Merlín rió. -Pues a mi esposa sí le gusta ese olor, con eso me conformo. -¡Sean bienvenidos a mi despacho, señores! ¡Pueden tomar asiento! - dijo Bernard, señalándoles la mesa de reuniones que estaba cerca de su escritorio en donde había un mapa de todo el continente occidental - ¿Algo de beber? -Solo agua, es muy temprano para el alcohol – dijo Marco, tomando asiento, y lo siguieron los de

