Samantha Landers Estábamos a un mes de culminar las clases, la tensión y emoción por nuestra graduación se podía sentir en el aire. Camila… bien, pues ella se alistaba para ser la hermosa reina, como en todos los bailes de fin de curso. No dejamos de hablarnos del todo, era imposible, no obstante, no éramos las mejores amigas del mundo. Ya no. Caminaba hacia el salón de clases; dentro de mí había una mezcla de emociones nada normales. Me sentía ansiosa, feliz, nostálgica, supuse que era todo por el hecho de que daría un paso importante en mi vida: el ingreso a la universidad. Había presentado en la UCV* para estudiar medicina, era lo que me apasionaba. Mientras esperaba los resultados me invadía la impaciencia por ese acto. Me tocaba a mí dar el discurso de despedida y no tenía cere

