SEIS AÑOS DESPUÉS. —Adelante —alzo la mirada y veo a mi padre ingresar. Durante estos seis años he aprendido a decirle padre; después de todo lo que hizo por mí, se lo merece. El hombre que encontré postrado en la cama se ha recuperado de una manera mágica. Ahora está en silla de ruedas y esperamos que pueda volver a caminar en el transcurso de los meses. —¿Estás lista, cariño? —Sí, lista y preparada —hace una semana volvimos del extranjero y hoy mi padre me nombrará presidenta de la empresa. Me gradué hace un par de meses y creo que estoy preparada para este cargo, aunque mi nombramiento les reventará la hiel a algunos. Salgo junto a mi padre de la habitación, bajamos las escaleras y procedemos a salir. En unas cuantas horas nos encontramos frente al enorme edificio, subimos los asce

