Después de un largo rato… —Está bien —dijo en voz baja. Media hora después... Dorian envió a Rose a la villa de la Bahía del Río de la Plata y la observó bajar del auto. —Tengo algo que hacer hoy. Te enviaré de regreso. No tienes que esperarme para el almuerzo —dijo. —Sí —respondió ella, apenas levantando la voz. Rose no preguntó nada más. Simplemente se acercó con calma y entró por la puerta. De vuelta en el coche oficial del presidente... El hombre prendió un cigarrillo. El anillo de humo se dispersó alrededor de sus cejas, ocultando su expresión. Las puntas escarlatas de sus dedos temblaban, a punto de apagarse, pero ni siquiera se dio cuenta. Después de un largo rato... Grabó algo. Sacó dos certificados de matrimonio del bolso. Debajo de la imagen, en uno de ellos, aparecí

