LLEGADA

300 Words
SADOMASOQUITA Mírame a los ojos de manera bestial, embriágame con el fuego de tu mirada; haz mis huesos temblar, que contigo no le tema a nada. Acércate a mí cual fiera salvaje, olfateando y observando a su presa, tómame con tus manos y empújame bruscamente; acorralándome contra la pared sin tener escape. OPHELIA INMORTAL. Victoria Sáenz, se encontraba sentada en una cafetería de la elegante calle presidente Mazarik, en Polanco en la Ciudad de México; había llegado a la desesperación de tener que aceptar algo que no se sentía segura. Hace medio año lo tenía todo, o más bien lo creía tener todo, hasta que se convirtió en el objeto de la obsesión de un millonario excéntrico y con gustos peculiares llamado: Santiago Santoro. Maldecía el día en que conoció y en el cual habían cruzado palabra, ahora se encontraba sentada ahí con un tic en la pierna, en su rostro se miraba la ansiedad, Victoria era guapa, pero no hermosa, era una mujer de casi veintiocho años, delgada, cabello castaño oscuro y ojos marrones, unos labios en forma de corazón, en sus ojos se podía leer una inteligencia sin igual. Estaba esperando a una persona, dudaba en aceptar lo que se venía, pero se encontraba llena de deudas, las tarjetas de crédito hasta el tope, tres mensualidades del automóvil sin pagar, el casero amenazaba con echarla a la calle, y no quería pedirles ayuda a sus padres, aunque sabía que lo harían. Casi era la hora de la cita, miro el reloj, y vio que estaban por dar las cinco de la tarde, la hora de la cita. Buenas tardes, doctora Sáenz, me da gusto que haya venido — se dirigió a ella una voz masculina, una loción cara lleno los sentidos de Victoria — Santiago Santoro había llegado.
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